San Pedro de Atacama suma a su oferta tours a cuevas del Valle de la Luna

Comunidades indígenas que administran el lugar realizan expediciones a formaciones rocosas y enseñan su historia.

Junto a Torres del Paine e Isla de Pascua, la importancia de San Pedro de Atacama (Antofagasta) es considerada, por autoridades turísticas y gubernamentales, de relevancia internacional. San Pedro de Atacama es uno de los tres destinos de la imagen turística de Chile.

Cada año, esa comuna de la provincia de El Loa recibe 120 mil visitantes. La importancia de su turismo radica en la calidad de visitante que recibe: el 75% de ellos son extranjeros que han recorrido más de 12 mil kms, para llegar y que además tienen una gran capacidad de gasto. Por sus calles caminan brasileños, franceses, españoles y estadounidenses, entre otros.

Nuevas experiencias

Según Sernatur, la calidad de los servicios en el poblado es cada vez más alta. “Ha mejorado la gastronomía y hay cocina con productos locales. Además, todos los bolsillos tienen una oferta. Desde el pasajero premium al mochilero”, afirma. Y siempre hay novedades. Para este año, se ofrecen cuatro experiencias turísticas no masivas.

La primera es la que ofrecen diversos operadores: expediciones personalizadas. “Los van a buscar al aeropuerto (Calama) y les preguntan qué es lo que quieren. La idea es que vivan una experiencia a su manera”, relata Alvaro Vila, gerente general de Hotel Casa Atacama, una de las empresas.

Estas pueden tener más de 60 variaciones y un valor de 100 mil pesos por medio día.

Otra de las opciones es el llamado “turismo vivencial” o etnográfico. En él se puede compartir con los comuneros indígenas y ayudarlos en sus faenas diarias. Además, se puede escuchar la historia del pueblo atacameño, que ha vivido en la zona cerca de 11 mil años (Turismo Aramaxi, f. 09-5957567).

Pero hay una que destaca en novedad: los indígenas también son parte activa del turismo espeleológico, en el cual se visitan y conocen las cavernas del Valle de la Luna. Se puede llegar a través de opciones que entregan los tour operadores locales. Ahí, “se siente que la tierra se moviera”, asegura Tomás Vilca, presidente de la comunidad atacameña de Collo. La actividad cuesta entre $ 3.000 y $ 4.000.

Lo más extremo es el ascenso al Llullaillaco. Por un precio de $ 800 mil se camina hasta la cúspide, a 6.700 metros sobre el nivel del mar. El trekking, a través de la firma “Cumbres 6000”, incluye desde comidas hasta el permiso de escalada. En el trayecto se pueden ver vicuñas y la flora y el cielo limpio de Atacama.

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