Santiago de bronce. Historias de algunas de nuestras esculturas de la RM.Chile.

Una tumba a un soldado desconocido en plena Plaza Italia, un héroe araucano que parece mohicano y un presidente chileno vestido con una toga son algunas de las historias que esconden las esculturas más emblemáticas de la capital.

La atemporal túnica de Balmaceda

Las primeras iniciativas de homenaje al Presidente José Manuel Balmaceda (1886-1891), cuya vida y gobierno terminaron en un dramático suicidio, se remontan a la década de los 20, cuando se promulgó una ley que permitía erigir un monumento en su honor.

Pero recién en 1944, el escultor Samuel Román fue elegido para ejecutar el monumento ubicado al oriente de Plaza Baquedano. La estatua, inaugurada en octubre de 1949, representa al Presidente Balmaceda de pie, envuelto en una especie de capa de pronunciados pliegues, que cae desde los hombros hasta los pies al estilo de los sabios griegos. Esta singular túnica fue objeto de polémica. Según la historiadora del arte Liisa Flora Voionmaa Tanner, autora del libro Escultura pública: Santiago 1742-2004, Román consideraba obsoletas las críticas a la vestimenta y se declaraba contra la estética realista: “Para él una estatua no debe llevar una vestimenta que hable de épocas, porque los monumentos no tienen fecha, son para hoy y para siempre, decía”.

El monumento que dio nombre a Plaza Italia

Para la celebración del Centenario de la República, en 1910, las colonias extranjeras en Chile -alemana, española, francesa, siria, suiza e italiana- obsequiaron, cada una, un monumento para el país. Según relata Voionmaa Tanner, el monumento de la colonia italiana, que dio el nombre a la Plaza Italia, alcanzó a estar 18 años en el centro de la rotonda. La instalación del monumento ecuestre al general Baquedano en 1928 desplazó la escultura de la colonia italiana al costado sur-oriente de la misma plaza, aunque se siguió llamando al lugar como Plaza Italia. Posteriormente, después de estar guardada un tiempo, en 1997 la obra fue reubicada entre el comienzo de la costanera y la rotonda de la plaza. La idea del monumento fue de Roberto Negri, dueño de la gran fundición que llevaba su nombre a principios del siglo XX. Un mes antes de su inauguración se efectuó un solemne acto de fundición sin precedentes en el país en agosto de 1910. En el momento en que el bronce estuvo derretido, los concurrentes echaron monedas chilenas e italianas en la masa.

William Shakespeare en Providencia

Pocos santiaguinos saben que las dos figuras de bronce que se encuentran encabezando la Fuente Bicentenario de Providencia – un hombre estirado hacia arriba y otro arrodillado, soportando el peso del primero- citan a personajes creados por William Shakespeare: Ariel, el espíritu del aire, y el esclavo Calibán, de la obra La Tempestad.

Este monumento del escultor Tótila Albert fue inaugurado en 1944, como un homenaje al intelectual uruguayo José Enrique Rodó. El escultor chileno interpretó la obra literaria “Ariel”, de Rodó, publicada en 1900 e inspirada en los personajes de Shakespeare. Ambas figuras, según Voionmaa Tanner, representan la lucha entre el bien y el mal y entre el espíritu y la materia.

El monumento fue colocado en el Parque Balmaceda por la entonces alcaldesa de Providencia Alicia Cañas para coronar la reciente inauguración de este parque con espejos de agua, diseñado por el paisajista Oscar Prager. Desde 2005, se agregaron juegos de agua y de luces en la fuente.

El caballo sin riendas de Pedro de Valdivia

La estatua ecuestre de Pedro de Valdivia, inaugurada en julio de 1963, fue cambiada varias veces de lugar antes de fijarse en su posición actual en la Plaza de Armas. Inicialmente, su lugar fue el Cerro Santa Lucía. Pero tres años después, fue trasladada a la Plaza de Armas. La ubicación y orientación de la obra fueron motivo de varias sesiones municipales.

Primero se pensó en colocarla frente al Correo. Pero en esta esquina había árboles antiguos, por lo que se ubicó en la esquina nororiente. En la última remodelación de la plaza, en 1999, la obra quedó frente a la Municipalidad, mirando a la Catedral. El escultor Enrique Pérez Comendador se tomó algunas libertades en la representación del conquistador, como darle una proporción desmesuradamente robusta al caballo, que tampoco tiene riendas. Voionmaa Tanner afirma que”las faltas o contradicciones con respecto a la supuesta representación ‘correcta’ hacen precisamente posible que la estatua tenga varias lecturas”.

Brasil y Chile: unidos en la gloria y en la muerte

La escultura “Unidos en la gloria y en la muerte”, de Rebeca Matte, que se encuentra en el frontis del Museo Nacional de Bellas Artes desde 1930, fue donada al museo por el esposo de la escultora, Pedro Iñíguez, a un año de la muerte de Matte. Esta obra realizada por la primera mujer chilena que se dedicó a la escultura, representa la ambición humana y la caída, expresada en el mito griego de Icaro y Dédalo. Esta escultura en bronce es una réplica del original que se encuentra actualmente en Brasil.

Años antes, el Gobierno de Chile encargó a Rebeca Matte la ejecución de una obra escultórica para obsequiarla a Brasil en el Centenario de su Independencia. La entrega e inauguración se hizo en 1922 en la Plaza Mauá de Río de Janeiro. La inscripción “Unidos en la gloria y en la muerte”, grabada en el pedestal, simbolizó la hermandad entre ambos pueblos mediante la idea de la unidad. Sin embargo, en tierras cariocas esta obra es conocida como el Monumento a la Aviación. La frase en 1997 sirvió de título a una instalación del Premio Nacional de Arte Gonzalo Díaz, realizada en la fachada y en la sala Matta del Bellas Artes.

Caupolicán con estilo mohicano

La escultura de Caupolicán, que corona un alto peñón en la ladera del Cerro Santa Lucía, ha sido objeto de alabanzas y críticas. El escultor Nicanor Plaza tenía apenas 24 años cuando su obra fue admitida en el Salón de París y posteriormente, en 1891, la obra llegó a Santiago desde París, como regalo del escultor para el Presidente José Manuel Balmaceda. Las primeras dudas sobre la verdadera identidad del indígena de la estatua aparecieron durante la celebración del Centenario. El toqui mapuche aparece con un elegante penacho de plumas propio de los pieles rojas de Estados Unidos. Incluso, el poeta Carlos Acuña escribió en un artículo de 1942 que el indígena representaba a El último de los mohicanos, el famoso personaje de la novela de Fenimore Cooper. Según la historiadora del arte Voionmaa Tanner “es probable que Nicanor Plaza haya pensado en un tipo general de indígena al concebir su obra, y no en el héroe araucano en particular”.

El soldado desconocido bajo Baquedano

El Monumento al General Baquedano, inaugurado en 1928 y esculpido por Virginio Arias, conmemora los hechos de la Guerra del Pacífico. Representa al militar tomando las riendas de Diamante, su corcel predilecto, y vestido de oficial de caballería, a la usanza de la Guerra del Pacífico. La llegada del monumento a la Plaza Italia significó el cambio del nombre de la plaza. En 1931, se trasladó un soldado desconocido fallecido en la Guerra del Pacífico, para que fuera enterrado a los pies del monumento. Sobre su lápida se lee “Aquí descansa uno de los soldados con que el General Baquedano forjó los triunfos del heroísmo chileno”.

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: