Navegar, comer y disfrutar. Región de los Lagos.Chile.

Una aventura gastronómica a bordo de un yate sobre las aguas del lago Llanquihue.

El mar ha sido el paisaje donde se desenvuelve la vida de Antonio Abelli. El empresario santiaguino trabajó en una pesquera descargando pescados y buscando erizos en Chiloé, fue pescador artesanal de bacalao en Caldera y Antofagasta y cultivó ostiones y buscó camarones en Bahía Inglesa. Y es que su espíritu inquieto lo ha llevado a emprender miles de proyectos relacionados con una de sus más grandes pasiones: la navegación.

Desde niño navegaba en Pichidangui y ahora lo hace en Puerto Varas, ciudad que eligió para montar en 2008 el restorán Caleta La Rada. Ubicado en la costa del lago Llanquihue, el lugar ofrece platos sencillos, pero de inigualable sabor, como choritos al vino blanco con papas fritas, machas a la parmesana o un contundente medallón de congrio. “La idea es honrar a las buenas cocineras de las caletas de Chile con platos típicos y accesibles para todo el mundo”, cuenta. Pero el proyecto no bastaba sólo con el restorán. Es en la cocina del yate donde los Abelli preparan platos de rápida elaboración pero de sofisticado sabor. “Sin perder la calidad, deben ser sencillos y funcionales para compartir y degustar en familia, como cebiches y mariscos que, además de exquisitos, son fáciles de preparar”, dice Antonio Abelli.

Su sueño era hacer una extensión del recinto hacia el lago y poder llevar sus sabores a navegar. Fue así que creó Náutica La Rada, un muelle justo al frente del restorán, de donde zarpan dos yates –el Empress y el Kania– que navegan por la ribera del lago, visitando Puerto Octay, Puerto Fonck, Llanquihue, Frutillar y Ensenada. Durante las travesías, los turistas disfrutan de una atención personalizada en donde el mismo Antonio es el capitán y sus hijos –también diestros en el arte de navegar– son parte de la tripulación.

Llevado por su pasión de navegante, Antonio Abelli -Tono para los amigos-, viajó a Estados Unidos para comprar el Empress y el Kania, los dos yates de Náutica La Rada. Aunque le gustaría, no les puede cambiar el nombre. “Da mala suerte”, dice.

El paseo desde Puerto Varas a Frutillar demora 3 a 4 horas y cuesta $ 30.000 para adultos y $ 8.000 para niños. (máx 12 personas).

Los veleros también se pueden arrendar como hotel flotante de uso privado.

Algunos de los platos que conforman el menu, tenemos:
Brochetas de ostión, tocino y ciruelas
Cebiche de albacora
Choritos a la provenzal
Tostadas de salmón ahumado con mayonesa de jengibre y vegetal
O el Turrón de chocolate y guindas por mencionar algunos platos del menu.

Dirección: Santa Rosa 040, Puerto Varas.
Teléfono: (+56 65) 71 8316
Información adicional: www.larada.cl

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