6 imperdibles del Lollapalooza

El megafestival de música Lollapalooza, que por primera vez en sus 20 años de historia se presentará fuera de Estados Unidos, trae también por primera vez a Chile a algunas de las bandas más importantes del mundo. Seis imperdibles.

The National

Nunca la tristeza y el romanticismo habían tenido la clase y el estilo que emerge de este quinteto neoyorquino que publicó el disco más bello de 2010: High violet, elegido unánimemente por la crítica entre las listas de fin de año. La banda tiene la fuerza para hacer bailar al ritmo incontenible de Mistaken for strangers y enmudecer frente al trance poético de About a day. El vocalista Matt Berninger se transforma en el escenario en un héroe trasnochado de chaqueta y corbata, el corazón roto y una copa de bourbon en la mano. Cual Ulises, se enfrenta de manera estoica a amores tormentosos e inexorables. Surgidos en el taquillero barrio de Brooklyn, luego de sus inicios en Cincinatti, The National es una las más grandes revelaciones de la música indie. Durante la última década dejaron de ser un secreto a voces para hipsters, ganando cada vez más seguidores como los que de seguro ya compraron entradas para escuchar en vivo el aire poético que emana de temas como Terrible love o Bloodbuzz Ohio.

The Flaming Lips, la más delirante de las puestas en escena

El vocalista Wayne Coyne se para en el escenario vestido con su traje claro y pantalones rayados. Agarra un secador e infla una burbuja transparente de plástico de tres metros. Se mete adentro. El cantante se lanza encima del público y comienza a caminar sobre los brazos que lo sostienen. El resto de la banda interpreta Do you realize?, disfrazados de conejos y delfines de peluche. Mientras, llueven confetis y globos de colores en una enorme fiesta de cumpleaños. En la pantalla gigante una chica semidesnuda baila despreocupada. La letra habla
sobre lo veloz que es la vida y de cómo aprovecharla al máximo. Desde The soft bulletin, el famoso disco de 1998, el espectáculo de las giras de esta parafernálica banda norteamericana dejó de basarse en el ruido y el fuego para volverse delirante e imprevisible, deslumbrando a sus millones de fanáticos en los más importantes escenarios del mundo, como Coachella o Glastonbury. Por primera vez en Chile, The Flaming Lips promete encandilar gracias a sus 28 años de experiencia sobre el escenario. Con 3 premios Grammy y cientos de miles de
copias vendidas, su apuesta sicodélica y surrealista es el plato fuerte de la primera versión latinoamericana de Lollapalooza.

Kanye West .La superstrella que llega

Kanye West (se pronuncia “ká-nie”) es una superestrella en un tiempo en que las superestrellas parecen extinguirse. A diferencia de muchos de sus contemporáneos, plantó bandera en la tierra del hip hop con real independencia. Con una imagen de alto carisma y magnetismo y gran talento creativo, no es sólo un rapero, sino también, y principalmente, un productor experto en beats y sampleos. De hecho, su trayectoria profesional
comenzó a destacar con sus producciones para Jay-Z, uno de los grandes del hip hop de las últimas dos décadas. El éxito de sus propios álbumes le permitió luego fundar una casa discográfica para él y otros artistas.
Como Stevie Wonder o Marvin Gaye, Kanye West sólo responde creativamente ante sí mismo, lo que lo diferencia de actuales estrellas femeninas del hip hop y el rhythm & blues como Beyoncé y Rihanna. Se mantiene lejos de los clichés de la música negra, privilegiando la moda y la elegancia sobre el trillado look callejero de ropa ancha y kilos de oro. Su costumbre de ocupar fragmentos de canciones muy conocidas en sus propios temas (ha tomado prestado de clásicos que van de Curtis Mayfield a Black Sabbath) puede ser una opción comercial segura, pero sólo un talento muy grande podría hacer de esa materia prima tan predecible algo fresco y con atractivo propio. Tiene el estilo, tiene el carisma y tiene el genio. Sin duda, es la gran estrella de Lollapalooza.

¿Por qué Yeah Yeah Yeahs?

Porque cuando cada vez son menos los artistas que no hemos recibido, Yeah Yeah Yeahs, aún figura en la lista de los buenos-nuevos grupos que faltan por venir. Porque son una de las bandas que mejor han entendido que menos es más, y pudiendo haber editado más que tres discos en sus 10 años de recorrido, han preferido estar seguros de lo que muestran antes que arrepentirse después. Porque cada uno de los discos de este trío neoyorquino ha figurado en las más prestigiosas listas de recuentos y porque desde el principio dieron con un simple rock de coqueteos con el punk, que logra la imposible misión de sonar retro y futurista al mismo tiempo. Porque han conformado un sólido repertorio que crece aún más en vivo gracias a la fundamental figura de Karen O, una de las más carismáticas voces femeninas aparecidas en los últimos años. Porque esta mujer tiene tanto estilo que, sin ser de las más guapas, basta tenerla al frente para transformarse en la más deseada de la noche. Porque ella está siempre envuelta en un misterio que dan ganas de descifrar. Porque sus enormes canciones esparcidas en sus tres discos, obligan a partir al encuentro con ellas. Porque la revista Spin no exageró al poner a Zero como la mejor canción de 2009. Porque la furia nocturna de Date with the night promete sonar más intensa en vivo. Porque ver caer la tarde con la exquisita progresión de Turn into y la desesperada declaración de amor de Maps es un imperdible entre imperdibles.

Devendra Banhart. Único en su especie

Devendra Banhart es uno de los músicos más originales del momento y tendremos la suerte de verlo por primera, y quizás única vez, en Chile. Parte de la generación de norteamericanos que desafiaron las estrictas reglas del folk –junto a artistas como Beck y Regin Spektor–, Devendra supo combinar ese estilo anglosajón con sus raíces latinoamericanas. Hijo de padre norteamericano y madre venezolana, su trabajo refleja una mezcla perfecta entre instrumentos acústicos propiamente latinos con ritmos electrónicos típicamente californianos, que hacen que sus canciones –muchas de ellas con letras en español– sean melodías propias del up-beat, término inglés para definir a un tipo de música que genera sensaciones positivas. Sus presentaciones en vivo gozan de una puesta en escena que no hay que dejar de ver: absoluta interacción con el público y una actitud impecablement participativa. Su música, como su personalidad son 100% excepcionales. Su pinta desgarbada poco habla de su personalidad multifacética, porque, además de músico, es un excelente ilustrador y activo skater. No por nada conquistó a su ex novia, Natalie Portman.

James, el playlist infinito

Nunca he creído en eso de que una canción “te hable a ti” o que una banda “te cambie la vida”. James carga con la etiqueta de banda “trascendente”, esa estrategia de márketing noventero pre viral (obra y gracia de Fuguet, por cierto) de un grupo cuyas canciones forman parte del “soundtrack” personal. James es una buena banda y punto. Las interpretaciones se venden por separado. Lo eran antes de que editaran Laid (1993), su disco de mayor repercusión, que incluye el hit Say something y tiene a Brian Eno tras las perillas, el productor que todo lo que
toca lo convierte en U2. Seven, su disco de 1992 era tan bueno o mejor, con el predominio de la voz de Tim Booth, su carismático vocalista y los vientos que ponen a Born of frustration o Ring the bells dentro de lo mejor de su repertorio. Whiplash (1997) mantuvo el mismo pulso con canciones tan tarareables como Tomorrow o She’s a star. Y qué decir de Getting away with it, de 2001. Una banda inglesa debe tener singles y James los tiene a montones. Tantos, que algunos creen que fueron escritos para ellos.
“Jane’s Adiction no me lo voy a perder, porque escucharlos es liberador. Aprendí a desahogarme pegando patadas en el aire escuchándolos. Devendra Banhart me parece de lo más interesante que hay ahora. Tampoco quiero dejar pasar la dulzura de Cat Power ni la ira de Yeah Yeah Yeahs. A The Ganjas hay que ir a verlos porque te hacen volar y aparecer en lugares lejanos y desconocidos. Y el sexto lugar lo voy a dejar al azar para buscar entre los escenarios lo que me atraiga en el momento”. (Colombina Parra).

En la ruta Lollapalooza desde el 28/01.

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