No a los destinos, sí a las experiencias

El turismo ha evolucionado y seguirá haciéndolo, transformando nuestro concepto de viajar. Pensar en unas simples vacaciones ya no será suficiente.

Hace un buen rato el turismo ha ido evolucionando a nivel global. La imagen del turista recostado en la playa tomando piñas coladas poco a poco comienza a quedar en el olvido, para ir avanzando a una especie de explorador moderno. Un turista inquieto, que busca conectarse con los lugares que visita, involucrarse con su cultura y estar en contacto con la naturaleza. Un turismo que se ha enfocado en intereses especiales, es decir, actividades con un valor agregado.

Según el estudio “La fiebre del oro de los viajes 2020” elaborado por Amadeus y Oxford Economics, a la gente ya no le importa tanto el nombre de un destino, sino qué cosas ver en el destino. “En general, se está pasando de elegir los viajes en función del destino a hacerlo en función de las experiencias que ofrezcan. Ya no basta con ir a Francia o a Kenia, por ejemplo: los consumidores quieren una inmersión más completa en la cultura y las experiencias locales para tener una experiencia de viaje verdaderamente satisfactoria”.

Un ejemplo claro es la comida. Conocer una cultura a través de los sabores con identidad local cada vez toma más fuerza dentro del turismo. La forma de comer, lo que se come, dónde se come y cómo se siente quien come con relación a la comida, son todas características relacionadas con la identidad cultural. Es decir, la gastronomía refleja la cultura e identidad de un territorio y permite conocer un pueblo de manera más profunda.

No Reservations, el programa de televisión más famoso de gastronomía, justamente se trata de eso. El chef Anthony Bourdain nos muestra el mundo a través de los sabores locales de cada lugar que visita. En turismo conocer la cocina local se ha transformado en una fuerte tendencia, donde el visitante deja de lado la comida internacional, para atreverse con platos típicos y todo aquello diferente a lo que están acostumbrados a consumir.

Pero no es solamente la comida. Existe una clara tendencia hacia nuevos destinos turísticos a medida que se van fragmentando los mercados de los viajes y se valoran cada vez más actividades como compartir con una comunidad indígena o una rural, participar en fiestas costumbristas, realizar turismo científico o buscar aquellos pocos lugares inalterados que quedan en el planeta y que permiten un contacto directo con la naturaleza. En nuestro país uno de los lugares donde más crece la tasa de visitantes extranjeros es la Patagonia y justamente su oferta se centra en este tipo de actividades.

Más ricos, más mayores, más viajeros

La población de los países occidentales no sólo está viviendo más, sino que además goza de buena salud durante más tiempo. Por eso la tendencia para los próximos años es que habrá más viajeros con más tiempo libre para viajar, mayor renta disponible y mayores expectativas de servicio.

Como este grupo de viajeros tendrá más tiempo para viajar, buscará destinos más lejanos en lugar de otros más conocidos. Ahí las opciones de Chile serían importantes, ya que es un destino exótico, lejano, pero a la vez seguro.

“Los países con mejores niveles de infraestructuras pueden resultar más atractivos para los viajeros, que cada vez están más cansados de las dificultades a la hora de viajar, pero los países con menos infraestructuras podrían ofrecer una experiencia menos masificada y más «auténtica»”, afirma el estudio.
Ahora claro, esta necesidad de buscar lugares diferentes y experiencias auténticas, también va de la mano de buscar más asistencia con las agencias de viaje, que lograrán sobrevivir frente a los servicios de internet, solamente si logran especializarse y dar asesoramiento personal y detallado. Hay que tener en cuenta que la mayoría de las páginas web son incapaces de organizar itinerarios que se salgan de las alternativas tradicionales de A y B.

En cambio las agencias se convertirán en una especie de “centros de especialización” al ofrecer a los clientes detalles esenciales e información específica sobre los destinos. ¿Un ejemplo? Ofrecer paquetes de asistencia especial en aquellos lugares donde la infraestructura y la información turística son deficientes. Cuestión que finalmente se traduce en ahorrar tiempo, malos ratos y dinero a este nuevo tipo de viajero.

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