Primavera en el desierto

Recorrimos más de 1.000 km por la Región de Atacama, buscando los mejores lugares para disfrutar del desierto florido, el más grande de los últimos años. Además de hectáreas multicolores, encontramos un atractivo valle, la alegría de su gente y pequeñas caletas para olvidarse del mundo.

Una extraña atmósfera cruza el desierto. Conducimos un jeep -con tracción hasta en la rueda de repuesto- desde Copiapó camino a Vallenar (145 km), está nublado y la muerte es tema de conversación. Que Felipe Camiroaga, que por la radio comunican que Gabriel Valdés acaba de fallecer y una llamada al celular del conductor anuncia el deceso del dueño de una importante pisquera, cuyos restos son velados en Alto del Carmen, a 45 km de Vallenar, por el Valle del Huasco. Y afuera de la ventana, en ciertos puntos del camino, extensas planicies cambian su eterno, seco y arenoso café por fucsias, blancos y celestes. Es el fenómeno del desierto florido, uno de los más potentes de los últimos años, debido a las inusitadas lluvias y nevazones que sucedieron durante el invierno en la región. Y, entonces, aquellas semillas llevadas por el viento y que dormían esperando las condiciones adecuadas, hoy despiertan y cubren grandes extensiones. Incluso, los bordes de la carretera.

Nos detenemos a tomar fotos en el kilómetro 724 de la Ruta 5 Norte. David, un trabajador de la autopista que se preocupa del buen estado de las señales viales, se nos acerca con una sonrisa y nos muestra unas fotos. “Es que a mí me caía bien el Felipe”, dice, y luego nos enseña la imagen de Camiroaga, recortada desde un diario, entre añañucas, suspiros y patas de guanaco, algunas de las más comunes especies del fenómeno. Y una ráfaga de olor a flores nos pega en la cara. David sonríe, se despide y las flores de papel de una animita cercana se mueven con el viento.

Seguimos rumbo a Vallenar, que puede funcionar como centro de operaciones si la intención es recorrer los mejores lugares para ver el desierto florido. Luego de una pizza atacameña (charqui, aceitunas rellenas, queso de cabra y albahaca) en el recomendable restaurante Nativo de esta ciudad, vamos en dirección a Alto del Carmen para presentar nuestras condolencias a la familia del dueño de la pisquera.

Las nubes ya no están y Carlos Aguilar, que conoce la región y sus habitantes como la palma de su mano, no tiene nada que envidiar a los conductores del Dakar que durante los últimos años han circulado por estas latitudes. Volamos por las curvas del camino que bordea el embalse Santa Juana y las verdes terrazas donde algunas de las mejores uvas de mesa del país alcanzan su momento clímax para ser exportadas a China y otros países.

La ruta a Alto del Carmen es muy especial. Las montañas van estrechando el acceso al valle, lo que produce un dramático escenario, mucho más si se sigue por alguna de las dos ramas del valle hacia el interior. En la iglesia de Alto del Carmen gran parte de la comunidad se hace presente y tocan las campanas, los carabineros hacen guardia y los niños que juegan en la escuela no se enteran. Tampoco sus calles ni los perros que duermen al sol ni sus paredes de barro, algunas pintadas con murales contra el proyecto minero Pascua Lama, un grito de protesta ya marchito frente a la dura realidad.

Bajando hacia Vallenar, con el sol en la cara, la idea es alcanzar el atardecer en un camino interior que se desprende de la ruta que une esta ciudad con Huasco. Este camino que conduce a Caleta Los Bronces, se llama Aguada de Tongoy, a unos 40 km de Vallenar y, según Carlos, se encuentra tapizado de flores. Pero antes y pasando el embalse, nos desviamos por una ruta interior de tierra, hacia la punta del cerro -literalmente- para conocer el trabajo de Raúl o Abdur Rauf, su nombre musulmán (en el camino hay un letrero que dice “velas artesanales”). Este artesano recolecta distintos tipos de tierra de las quebradas de Pinte y al fusionar la cera a alta temperatura con la tierra de colores, se forma una sola pieza que Abdur talla con motivos atacameños. Es un delicado y bellísimo trabajo que vale la pena conocer -así como su casa- y que sirve como excelente recuerdo de la zona (Velas Mehuen, tallermehuen@yahoo.es, cel. 09 1915046).

Volvemos a la ruta y el sol se pone cada vez más naranjo, así como los cerros del sector. Descendemos por el Valle del Huasco, con sus hectáreas de olivos que aquí encontraron una tierra cuyas características producen aceite de oliva de gran calidad, botellas que se pueden comprar a la orilla del camino. Por ejemplo, los de la almazara Don Daniel. Pregunte por el extra virgen sin filtrar y por el “Varietal del fundador”, que sólo lleva cepa frantoio y que consiguió Medalla de Oro en el 5to Concurso Mundial de Aceites de Oliva Extra Virgen, Olivinus 2011, realizado en septiembre en Mendoza.

En el Km 40 de la ruta que une Vallenar con Huasco, se ubica la entrada a Aguada de Tongoy. Un camino perfecto para practicar rally y que tras 20 km conduce a una pequeña caleta y unos atractivos y ventosos miradores al Pacífico. Aquí se entiende el desierto florido. Sus lomas y colinas están cubiertas de verdes hierbas que la confunden con un camino del sur, y las flores aparecen por todos lados: suspiros violetas, malvillas, maravillas, amancays, añañucas y un largo etcétera forman un jardín multicolor que, junto a los colores de la puesta de sol, presentan un espectáculo visual y aromático incomparable. Y con fecha de vencimiento.

La floración de este fenómeno comienza a fines de agosto y puede extenderse hasta octubre, según el área geográfica. Es por ello que mientras lee este artículo es probable que ciertas zonas ya no tengan flores y que otras comiencen a despertar de su latencia para mostrar sus colores. Porque las especies no florecen todas simultáneamente. De hecho, a fines de este mes es probable que una de las flores endémicas más apetecidas por entendidos, la Garra de León (la roja, especialmente), salga de su letargo y encandile a los visitantes.

Y una de las mejores zonas para encontrarla -y para disfrutar de todo el fenómeno- es en el Parque Nacional Llanos del Challe y sus alrededores. Para llegar, hay que desviarse en Huasco Bajo y tomar hacia el norte la buenísima ruta costera que llega hasta Caldera.

El parque nos recibe con un sol primaveral. Estamos felices de estar vivos (hace unos kilómetros casi nos estrellamos con tres burros que tomaban sol en medio del camino) y no dejamos de sorprendernos con la verde alfombra que cubre el sector. Ahí nos reunimos con el profesor Roberto Alegría, especialista en el desierto florido y que nos llevará a sus rincones secretos (ver recuadro ). Así es que seguimos por la ruta costera y doblamos hacia el este, camino a Totoral (aunque toda la ruta y sus interiores presentan grandes extensiones de flores, como en Carrizal y las áreas aledañas). Vueltas más, vueltas menos, enrontramos un sitio salpicado de flores multicolores, envidia de cualquier paisajista. Al frente y cruzando una quebrada, hectáreas de suspiros blancos y celestes forman una aromática capa que se mueve con el viento y que permiten comprender la dimensión de este evento cuando se dan las condiciones adecuadas. Sobrecogedor.

Siguiendo por la ruta costera, pasamos por pequeñas caletas, como Pajonales -muy cerca de donde se intalará la termoeléctrica Castilla- y donde Ilda y María preparan las más deliciosas cojinova frita con ensaladas en el único restaurante de la caleta. Siguiendo hacia el norte dirección Caldera y a unos tres kilómetros al sur de Barranquilla, en plena playa, aparecen de la nada tres domos (con baño privado y agua caliente), como naves espaciales recién aterrizadas en el desierto. Se trata de un muy buen proyecto turístico llamado Basecamp. La noche en el domo tiene un valor de $70.000 e incluye privacidad a roda prueba, el Pacífico solo para usted y su pareja, y todas las estrellas que logre divisar. Ah y un desierto lleno de flores.

Guia

Dormir

Hotel Puerto de Vega: Es uno de los mejores hoteles en Vallenar. Habitaciones dobles desde $ 64.200.Consultas y reservas en su sitio oficial.

Hostal Tatara: Una excelente opción si pretende dormir en la ruta entre Vallenar y Huasco. Acogedora casona familiar frente al río Huasco. Doble con baño privado desde $ 50.000. Se ubica en el Km 16,8 del camino. Para llegar hay que girar a la derecha en el letrero que dice Tatara y cruzar la línea del tren. Más información en hostaltatara@gmail.com. Cel., 09 5197060.

Parque Nacional Llanos del Challe: Se ubica a unos 35 kilómetros de Huasco. Posee una buena playa (playa Blanca), pero mejores senderos para trekking. Entrada adultoS $2.000 y $500 niños. Sitios de camping, $3.000 por persona.

Desierto Florido

La duración de este fenómeno, dependiendo del año y las condiciones, se extiende desde fines de agosto hasta octubre. Los mejores sitios para disfrutar del fenómeno se ubican en los alrededores del Parque Nacional Llanos del Challe, Los Pozos, entrada sur de Carrizal Bajo, Quebrada de La Higuera, Totoral, etc.

Si desea conocer los lugares con expertos guías, puede conactar al profesor Roberto Alegría y familia (desiertoflorido2010@hotmail.cl) y a Carlos Aguilar, dueño de la agencia Suratacama (www.suratacama.cl).

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