Galeria Isabel Aninat / Octubre

Galería Isabel Aninat – la más antigua del país-, nace en Santiago de Chile en 1983 con el lema “Agrandar el círculo”, comprometiéndose con las nuevas tendencias de los jóvenes autores.

Hoy, estos artistas son reconocidos en el mundo del arte dentro y fuera del país.

La galería trabaja con artistas consagrados tanto chilenos como extranjeros, dándole mayor cabida a exponentes latinoamericanos.

Destacan exposiciones como, Entrecruce Latinoamericano, Roberto Matta, Fernando De Szyszlo, Hugo Zapata, Luis Fernando Peláez, Jesús Soto, Carlos Cruz Diez, Kcho, Joan Miro (con la Fundación Miro), Arman (retrospectiva), Antonio Gaudí (en conjunto con la fundación Gaudi), Thomas Hoepker (Magnun Photos), entre otros.

En los años 80, el principal objetivo de la Galería fue unir tres mundos que en Chile estaban distanciados: el artista, la obra y el receptor.

La Galería se preocupó de crear un mercado para el arte chileno tanto en chile como en el extranjero, ya que el país vivía una época de encierro y, por ende, existía una gran necesidad de incorporarse al mundo las artes a nivel internacional.

Isabel Aninat forma su primera galería “Plástica 3” en 1982 junto a dos socias, en 1987 se independiza y crea “Plástica Nueva”.

En 1996 se traslada a un espacio cuyas instalaciones permitían acoger cómodamente las distintas propuestas del arte contemporáneo: video, instalaciones, multimedia etc.

En ese entonces toma el nombre definitivo de “Galería Isabel Aninat”. Marcando un hito en la escena plástica chilena, incentivando el desarrollo de lo que actualmente es un reconocido circuito de las artes visuales, formado por diversas galerías y centros culturales.

La Galería se ha destacado por formar grandes colecciones de arte, tanto a nivel de empresas como particulares y está constantemente asesorando en la colección de museos ya establecidos, como en proyectos de futuros museos e instituciones artísticas.

Isabel Aninat considera indispensable que la dirección de una Galería asuma la responsabilidad de la curatoría de cada una de sus muestras. Consecuente con ello la directora cuenta con el Título de Licenciada en Filosofía y Estética, y la experiencia de haber sido profesora titular universitaria en Apreciación del Arte e Historia del Arte Contemporáneo. De esta manera, la Galería crea y materializa sus propias apuestas.

En este momento…

Artista:Juan Subercaseaux
Actividad: “Diez Pinturas”
Fechas: 28 de septiembre al 25 de octubre

Juan Subercaseaux, pintor de historias y atmósferas atestas de melancolía. Sus pinturas nos recuerdan a los barrios que se han ido, al Santiago construido a escala humana donde las horas pasan en una plaza de barrio o en la esquina de un almacén. La poética del artista retrata piezas que detienen el tiempo y la luz nos invita al interiorismo de cada construcción o espacio habitado que se encuentra en el imaginario del artista. Subercaseaux construye historias imperceptibles donde lo invisible inquieta y captura al espectador.
El tiempo recobrado es la consigna de este artista que nos invita a participar de sus últimos trabajos.

Basta estar frente a una de sus pinturas para tener la certeza de que nos hallamos en la entrada de un mundo misterioso, de un espacio que se pierde en el día. El acto de entrar, es una introspección dentro de nosotros mismos y obviamente al mundo plástico del pintor. Subercaseaux es un artísta cuyo primer interés no es buscar lo inédito, sino revelar la profundidad de los enigmas latentes del subconsciente
.
Descendiente de una familia de artistas y literatos; a los 30 años tomó la decisión de aprender a pintar. En ese proceso fueron transcendentes Thomas Daskam y Ernst Fuchs con quien aprendió la antigua técnica mixta de óleo y témpera al huevo, en Reicheanu, Austria; técnica que se le atribuye su primer uso a Van Eyck.

Benjamín Lira habla de su técnica: “Subercaseaux pinta sobre madera. El formato que usa es de proporciones íntimas. Hay un ejercicio de labor técnica muy minuciosa, hay una alquimia involucrada que consiste en ir cubriendo por capas de pigmentos el dibujo ya fijado…Las escenas se ordenan como cuando se fijaron las constelaciones, con un orden secreto. Escenas que sólo la metafísica puede descifrar”

Realista, su obra se alimenta de su biografía y sus recuerdos. A través de la observación y la disciplina del dibujo construye un universo que no parece de esta realidad, sino de otra profunda y personal.

El estilo de Juan Subercaseaux, está muy influido por el romanticismo alemán del Siglo XIX y la pintura metafísica europea de principios de Siglo XX, también llamada “surrealismo figurativo”. Subercaseaux ha mostrado su obra colectiva e individualmente tanto en Chile como en el extranjero.

En esta oportunidad presentará una selección de diez pinturas de distintos formatos.

Juan Subercaseaux estructuró un conjunto de reglas y sistemas para pintar, creando su propio universo caracterizado por una atmósfera peculiar plena de luces y motivos que dan la sensación de estar frente a una realidad misteriosa e incluso metafísica. En este escenario aparecen personajes, lugares y objetos ligados a su experiencia personal, a sus propios recuerdos y sueños. Estas imágenes han sido elegidas por su carga simbólica, percibiéndose una búsqueda cuidadosa de los modelos, de la arquitectura o paisaje, en pro de una relación cercana con lo imaginado por el artista. Entre sus temáticas preferidas se encuentran paisajes urbanos y costeros protagonizados por misteriosos personajes que se imponen en su ubicación o actitud corporal dentro del cuadro.

Exposiciones individuales
1996 Juan Subercaseaux. Galería Plástica Nueva, Santiago.
2003 Juan Subercaseaux. Galeria Plástica Nueva, Santiago
2011 Juan Subercaseaux Galería Isabel Aninat, Santiago

Exposiciones Colectivas
1984 Galería Plástica Tres, Santiago.
1994 Colectiva de Arte Fantástico, Venecia Italia.
2006 Des-cubriendo Máscaras, Galería Isabel Aninat, Santiago

Artista:Constanza Gazmuri

La muestra de Constanza Gazmuri surge a partir de la unión de dos líneas de investigación que se vinculan por medio del espectador como observador activo.

La ambigüedad inicial, la construcción por capas y las relecturas que se deben efectuar, son características comunes en estas dos líneas de trabajo que se contraponen desde su visualidad pero se vinculan desde su contenido (la verosimilitud en la imagen y el cruce de lenguajes).

Por una parte, la sala subterránea contiene fotomontajes que reflejan acumulaciones caóticas, construidas mediante repeticiones de formas arquitectónicas, las cuales develan su irregularidad y la manera en que están construidas al observarlas en detalle.

Las imágenes resultantes invierten la lógica común de la percepción, reuniendo simultáneamente varios puntos de vista y diversas posiciones de la imagen en un mismo plano.

Dos de estos fotomontajes muestran estructuras modernas, retículas y habitáculos contenedores de actividad humana. Estos espacios corresponden a un lugar de trabajo (oficinas) y a un espacio cultural (Museo Guggenheim NY).

Dichas imágenes se constituyen desde su totalidad a modo de patrones geométricos , los que generan una construcción arquitectónica ficticia.

El resto de los fotomontajes corresponden a construcciones clásicas, menos rígidas y más cálidas, que surgen desde la acumulación de imágenes.

En esta sala también encontramos una video instalación titulada “Realidad Aparente”, la cual se conforma a partir de una serie de registros capturados desde diferentes azoteas de Santiago; en conjunto con una tarima que involucra al espectador con la obra de forma directa. Este video collage aborda problemáticas relativas al tiempo, al espacio urbano y a la percepción.

Por otra parte, en la sala de arriba se exhiben una serie de fotografías de paisajes rurales con atmósferas bucólicas donde abunda la neblina y la poca definición, acercándose éstas al ámbito de lo pictórico. Son imágenes estáticas pero efímeras, son terrenos inciertos y atemporales que nos transmiten la idea de viaje. Hay un transito implícito en ellas que surge desde el recorrido efectuado por un tren que va desde Cuenca a Valencia (España).

A su vez en el muro que la enfrenta visualizamos otras imágenes que comparten la misma atmosfera, estas corresponden a paisajes del sur de Chile.

Otros dos videos acompañan esta sala. Uno de ellos registrado desde un auto al pasar por el camino de entrada hacia Valdivia. En este se muestra un paisaje efímero donde las capas de video que lo conforman se mezclan y van creando nuevos territorios. En ellos domina por algunos segundos, la blanca atmósfera de la neblina para luego pasar a transparencias que revelan lentamente un paisaje que pareciera ser infinito.

El otro corresponde a un video de plano fijo grabado desde un muelle. En este registro se articula el paisaje con lo urbano como una sola unidad, lo que se da principalmente por la atmósfera brumosa presente en la imagen.

Con estos dos últimos videos, además de abordar la temática del paisaje busco generar un cuestionamiento en torno al cruce de lenguajes (fotográfico y de video) mediante el trabajo con la temporalidad en cada uno. Mi interés esta focalizado en generar un instante de duda, donde el espectador deba hacer un ejercicio de relectura y reinterpretación de lo que está viendo.

Finalmente el observador será quien gobierna su interpretación de los códigos alterados por el artista.

A fines de mes…

Artista: Guillermo Muñoz Vera

Estudia en la Universidad de Chile en una época en que el realismo era mal mirado.

Decidido a abrazar esta corriente se nutre de los maestros de fines del siglo XIX principios del XX. En 1979 emigra a Madrid.

Se dice que pertenece a la segunda generación de realistas españoles.

Dice que pinta lo que lo rodea. Primero habló de la calle, de prostitutas, drogadictos y tribus urbanas.

En los ‘90 aparecieron las naturalezas muertas, frutas, objetos y paisajes.

La clave de su obra es el manejo de la luz, “la luz que envuelve y humaniza todo lo que toca”.

El 27 de octubre, el pintor trae a Chile su visión pictórica de la colonización europea…

Guillermo Muñoz Vera (55) pasa los días con las manos en los lienzos y la cabeza en los libros de historia. Hace dos años, el pintor realista debió poner fin a su proyecto más ambicioso. La Fundación Arte y Autores Contemporáneos (Arauco), un organismo sin fines de lucro creado por él en Chinchón, pueblo medieval de España, cerró sus puertas luego de 15 años de actividad. En ella funcionaba una academia de pintura con becas de perfeccionamiento y residencia para jóvenes artistas latinoamericanos.

El golpe fue duro y vino luego de que Muñoz Vera terminara su contrato con la galería que lo representaba en EE.UU. (Gary Nader Fine Art). “Me regalaron la libertad que no quería. Ese sueldo fijo que recibía era para mantener la fundación, entonces tuve que cerrarla. Es una pena ver el lugar abandonado, un desperdicio. Ojalá alguien se interesara en la fantasía de ponerlo en marcha otra vez, yo no he podido”, dice el pintor, que hace más de 20 años fijó su residencia en España.

Autor de un retrato de los reyes de España y reconocido en el mercado internacional, Muñoz Vera -ahora recluido en su taller de Chinchón- sigue obsesionado con la pintura al óleo y su rol como educador, inquietudes que plasma en Terra Australis incógnita, una serie de 12 pinturas de gran formato que exhibirá, desde el jueves 27, en la galería Isabel Aninat. Se trata de su visión personal de la colonización europea en América, resultado de cuatro años de investigación.

“Estoy fascinado con las posibilidades que da internet de acceder a las grandes bibliotecas del mundo. La mayoría tiene todos sus documentos digitalizados y gracias a eso he podido estudiar la historia, yendo directo a los originales y desde una visión multicultural, como lo vivió España, EE.UU. e Inglaterra”, cuenta Muñoz Vera.

La idea del pintor es crear su propio sitio web, donde subirá imágenes de sus pinturas y la investigación histórica que originó cada una de ellas. “Esto apela directamente al tema de la educación pública. Es una vergüenza que en Chile aún no hayamos hecho un trabajo de digitalización decente. Mi aporte es que a través de mi pintura se conozcan los temas importantes. Por lo mismo, también sigo obsesionado con pintar como los clásicos; a través de mis cuadros, se puede conocer la verdadera pintura”, dice.

“En Chile no me quieren”

Carabelas navegando por los mares patagónicos, astrónomos medievales intentando descifrar intrincados mapas y mesones repletos de libros, globos terráqueos y telescopios antiguos , se mezclan en los nuevos lienzos de Muñoz Vera, que ya fueron exhibidos el año pasado en Forum, la nueva galería con la que trabaja el pintor, en Nueva York. “A veces pienso que no debería pagar impuestos en España, al final es EE.UU. el país que siempre me da trabajo”, dice.

Reconoce, sin embargo, que aún no supera del todo la crisis económica. “Mis obras ya no se venden como antes. Hay una franja de inversores que compraban por 60 mil euros y que ya no se arriesgan. Los entiendo. Si el dinero no sobra, yo tampoco andaría preocupándome de decorar mis paredes. Ser artista en estos tiempos es un poco ridículo”, señala.

En sus mejores años, vendía sus cuadros en cientos de miles de euros y podía acercarse a los valores de Claudio Bravo, el pintor chileno más cotizado en el extranjero, fallecido este año, y con quien siempre se le ha comparado, por perseguir los mismos cánones del realismo clásico. Muñoz Vera no niega el referente, pero aclara que nunca se sintió cercano a la personalidad de Bravo.

“Siempre me pareció habilidoso, pero muy superficial. Todos queríamos saber cómo pintaba, pero él nunca contaba. Una vez, en Madrid, logré hablar con él una hora y me ayudó harto. En realidad, es una pena que no haya dado clases, porque la idea es poder transferir los conocimientos al vecino. El prefería venderse a sí mismo, de la mañana a la noche”, dice.

Compañero de generación de Bororo, Samy Benmayor y Jorge Tacla, Muñoz Vera mantiene una relación tensa con la escena de arte local. “En la U.de Chile no me dejaban en paz con esa cuestión del realismo, siempre me torturaron por mirar a Rembrandt y Caravaggio. En Chile no me quieren, ya me trataban mal de antes y con los murales en el Metro fue peor, me machacaron intelectualmente”, dice, aludiendo a la serie de paisajes de Chile que, en 2005, pintó para la estación Metro La Moneda.

El año pasado volvió al país a visitar su Concepción natal, luego del terremoto de febrero de 2010. De regreso en España, organizó una venta de obras para donar lo recaudado a las víctimas, y con las fotos que tomó en la zona devastada se inspiró para crear nuevos cuadros. No pudo exhibirlas en ninguna galería. “Me dijeron que ya no era tiempo de pensar en tragedias y se negaron a exponer las obras”, dice. Eso sí, en la actual muestra, junto a los cuadros sobre la expansión de Europa, mostrará un lienzo de la erupción del volcán Chaitén. “Sufro del síndrome de Estocolmo, por estar más de 20 años en España, pero cada vez que me miro al espejo me acuerdo que soy chileno. Al final, todo lo que veo y lo que estudio pasa por mi visión de sureño”, concluye.

Actidades: Exposiciones
Artistas: Juan Subercaseaux,Constanza Gazmuri,Guillermo Muñoz Vera.
Lugar: Galeria de Arte Isabel Aninat
Dirección:Espoz 3100, Vitacura. Santiago, Chile
Teléfonos: (56 2) 481 98 70 / 481 98 71

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