Vilches: Ecoturismo educativo en la precordillera del Maule

Los habitantes de este pueblo, ubicado junto a la Reserva Altos de Lircay(1), han organizado una red de turismo que lleva a conocer sus tesoros naturales -partiendo por sus bosques-, mediante caminatas, cabalgatas y una experiencia que acerca la biología de los ecosistemas al turista.

Ha llegado carta al Biota Maule(1). Pero este cartero no anda en bicicleta ni toca el timbre, sino que baja con cuerdas desde los árboles que rodean al hermoso y enorme refugio. Más que cartero, parece montañista y los 40 niños que han venido el fin de semana a conocer Vilches lo miran boquiabiertos.

La carta es para Luis Valladares y su esposa, Anita Aguilera, dueños de casa, ambos biólogos y amantes de la naturaleza. Soñaron hace años con instalar aquí esta mezcla de refugio y lodge de montaña, que oficia también como centro de ecoturismo y de estudios de las ciencias naturales. La carta viene de The National Geographic y en ella se les pide realizar en los próximos tres días un estudio pormenorizado del ecosistema que se encuentra en esta zona precordillerana (1), con el fin de preservarlo.

“¿Ustedes niños nos ayudarían a hacer este estudio?”, pregunta Luis. El “sí” al unísono rompe el silencio y manifiesta la dicha de los menores por salir a terreno con un equipo de profesionales que, además, está formado por guías de montaña y profesores de ecoturismo, que saben explicar de modo lúdico cada situación que la naturaleza regala.

Serán tres días de caminata por senderos, atravesarán bosques nativos y tomarán conciencia de la vulnerabilidad en que se encuentran. Conocerán vestigios de indígenas que habitaron la zona, recolectarán restos de insectos y hojas, observarán fósiles de plantas gondwánicas, granos de polen, óvulos de plantas y cualquier pequeño tesoro orgánico que, al regreso de la expedición, examinarán en los microscopios y lupas especiales con que cuenta el Biota.

Son algunas de las actividades del proyecto de educación, conservación y desarrollo sustentable impulsado por este matrimonio. Una “exploración naturalista”, como ellos la definieron y que tiene el respaldo de Fundación Ayacara, Naciones Unidas y del gobierno británico. Este proyecto, dirigido a todo público, forma parte del naciente clúster ecoturístico que suma a los emprendedores de Vilches Alto, con amplia variedad de servicios: hospederías, artesanía en arcilla, turismo apícola (1), elaboración de miel y mermelada, la mítica ruta ufológica(1) y llevando al visitante a conocer sitios de interés mediante cabalgatas o caminando.

La idea es acercar al renuente turista nacional, que desconoce que a sólo cuatro horas de Santiago se esconde un ecosistema único en Chile y Sudamérica, donde los bosques tienen el protagonismo todo el año, cambiando de escenario según la estación; tiñendo de rojo la escena en otoño, de blanco en invierno y germinando colores en primavera.

Bosques para todos

Bastan unos minutos adentrándose por la flora reinante, para que Luis detenga la caminata y nos explique la particularidad de estos bosques. Nos hallamos en una zona de transición forestal, donde conviven a pocos metros el amenazado bosque mediterráneo, de especies propias del Valle Central, como el quillay y el peumo, con árboles del bosque caducifolio y siempreverde, característico del sur y que alguna vez pobló la Antártica, con especies de lenga, raulí, coigüe y roble. Se suman flores y plantas de origen tropical que llegaron antes de que la cordillera alcanzara su actual envergadura.

Una experiencia no sólo turística, sino vivencial del particular bosque maulino, que se da a conocer mediante senderos y miradores aledaños a Vilches, siendo uno de los más populares el que llega al Mirador del Aguila. Este sendero se inicia en el Centro de Información Ambiental de Conaf, donde se exhibe una pequeña muestra histórica del lugar, con fósiles, artefactos líticos y puntas de lanzas de acero usadas por los españoles contra los indígenas que aquí habitaron.

Llaman la atención, más adelante, las piedras tacitas. Enormes rocas arrastradas por antiguos glaciares, que hoy son parte de un bosque de coigües y que se distinguen por su orificios, hechos para moler avellanas y semillas.

Tras 30 minutos se llega al Mirador del Aguila, desde donde se tiene una impresionante vista de los tupidos bosques que bajan por el valle, mientras hacia arriba, enormes peñascos nos rodean. Entre ellos destaca la Piedra del Indio.

Precisamente, el Mirador del Indio y el Mirador Antahuara son otros de los tramos que se pueden realizar en poco tiempo. Cuarenta minutos ida y vuelta desde Vilches, bordeando la Reserva Altos de Lircay, bastan para llegar hasta esta panorámica que se descubre entre bosques de roble blanco y que tiene majestuosas montañas como protagonistas.

Arriba en la precordillera

El particular ecosistema de transición continúa con aquellos programas de mayor distancia que se internan por montañas precordilleranas. Uno de ellos asciende al cerro Morrillo. Un sendero de todo un día, que permite observar gran cantidad de aves y bosques centenarios. Carpinteros, picaflores, rayaditos, cóndores, águilas y halcones peregrinos, además de una particular especie: el fío fío, curioso pajarito que cada año va y viene desde la Amazonía, sabiendo el camino de memoria hasta su nido.

Así, la caminata o cabalgata se hace corta, más aún cuando se tiene la recompensa de llegar a la cima de este cerro, desde donde se aprecia el río Lircay que corre por su ladera y, de fondo, el Valle Central con Talca coronando la escena.

Otro sendero digno de realizar es el que se adentra por el Valle del Venado. Un viaje de tres a cinco días, que resulta perfecto para hacerlo arriba de un caballo para contemplar un paraje desconocido de la Reserva Altos de Lircay, donde los indómitos bosques son refugios de zorros, gatos colocolo, pudúes y, si tiene suerte, algún puma que llega a beber agua a alguna de las tantas cascadas que van apareciendo.

Llegando al Mirador del Valle del Venado se tiene una gran vista de los bosques que tiñen de colores esta zona de transición, mientras el río Claro comienza su descenso serpenteando a los pies de los volcanes Descabezado y Quizapú, mudos vigilantes del presente y pasado de los bosques nativos chilenos que se esconden en las profundidades del Maule.

Guía
Datos Practicos:
Para todo tipo de información, alojamiento, programas y otros servicios del Biota Maule y del clúster de Vilches visite la página web: www.wix.com/centrobiotamaule/ecoturismo-vilches o contáctese al teléfono: 09-0326105.

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