Mavi exhibe obras emblemáticas de Roser Bru

Roser Bru (…) ha pintado tan abundante e insistentemente que lo hace con una mano de ángel (pegada al ojo de la cerradura del infierno), con una especie de rara felicidad”

Enrique Linh

Roser Bru, vivir en obra: Un recorrido por la obra de la icónica pintora Chilena

-La muestra, una selección de los trabajos más emblemáticos de la artista, podrá verse en el Museo de Artes Visuales (MAVI) entre el 24 de mayo y el 15 de julio

-“Las ideas me vienen como un relámpago, con urgencia. Entonces ataco directamente la superficie. El dibujo me fundamenta. Emprendo la acción y el color general. A veces, el trabajo se apodera de la idea y hay que escucharlo, da voces”, declara la artista.

La memoria y la infancia, las citas a artistas, la pintura y la historia del arte, la mujer y la muerte, son algunos de los temas recurrentes en la obra de la artista chilena de origen español Roser Bru, que será objeto de una amplia revisión en el Museo de Artes Visuales (MAVI), a partir del 24 de mayo

La muestra comprende pinturas, grabados y dibujos que van desde sus inicios hasta las últimas obras realizadas este año.

El retrato ha sido el género que más ha cultivado la artista para plasmar sus principales preocupaciones, y que conforman los grandes ejes temáticos de su obra y de esta exposición: por un lado, el exilio y la condición política, por el otro, la condición femenina y el carácter combativo de la mujer a partir de la segunda mitad del siglo XX.

Las obras más políticas, realizadas en la tumultuosa década de los 80 en Chile, tienen como base documentos de periódicos, fotografías y fotocopias de desaparecidos. La artista dibuja con señales esquinadas de luto, y añade fechas.

Nacida en Barcelona, España, Roser Bru vivió las experiencias de la República Española y la guerra civil. Tras la victoria de Franco, huyó al exilio hacia Francia, y con su familia viajan como refugiados a Chile en 1939, en el barco Winnipeg. Según la autora Adriana Valdés, quien escribe un texto para la muestra, se trataba de “una mujer muy joven y de notable belleza”, de la que más de un estudiante de arte se enamoró.

Sobre lo femenino, la artista declaró hace ya una década: “Desde los años puedo mirar –a veces de reojo– la extensión de mi trabajo. Hay temas que no cesan; uno es el cuerpo de la mujer. La modificación en ella, ‘la mujer que aguanta’, como cariátide, entre el suelo y el límite. Es lo que la ‘mujer-pueblo’ hace en Chile: aguantar la vida, criar hijos, trabajar, y todavía acoge al hombre que transita”.

Bru ha conferido a la sandía el estatus de símbolo de la mujer, trazándola en el triángulo de su cuerpo y fertilidad, y ha homenajeado, a través de su obra, a artistas mujeres emblemáticas como Frida Kahlo.

Para ella, el retrato ha servido para conectarse con los artistas que más admira. Es así como ha creado una “galería de Destinados”, personajes que, como una suerte de mesías, han venido a este mundo a cumplir un propósito, a dejar un legado, porque habían sido “escogidos” para ello: César Vallejo, Federico García Lorca, Miguel Hernández. Gabriela Mistral, Virginia Woolf –y su proceso de destrucción, desde sus fotografías y la escritura-, Kafka, Edith Piaf, Frida Kahlo, Man Ray, Rimbaud y su mirada imborrable.

Bru también ha elaborado grabados y dibujos inspirados en obras de Velázquez, a quien considera un “cronista ejemplar de una sociedad donde conviven enanos e infantes”, y en la comprometida obra de Goya, su uso de las palabras y los títulos.

“Las ideas me vienen como un relámpago, con urgencia. Entonces ataco directamente la superficie. El dibujo me fundamenta. Emprendo la acción y el color general. A veces, el trabajo se apodera de la idea y hay que escucharlo, da voces”, dice la artista.

En Santiago, estudia en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Chile (1). Desde 1958 realiza exposiciones individuales en Santiago, Barcelona, Madrid, Ibiza, Ciudad de México, Buenos Aires y Río de Janeiro. Sus obras se encuentran en museos de Nueva York, Río de Janeiro, Berlín, Santiago y Barcelona.

Su obra ha abarcado desde el comienzo la pintura, el dibujo y el grabado. En los inicios, sus trabajos se caracterizaron por una cercanía a lo matérico y la experimentación con nuevos medios expresivos, como las incisiones realizadas directamente en la superficie de la obra. Pintó y dibujó cuerpos, rostros y objetos con fuertes cargas denotativas y su quehacer artístico se tornó cada vez más crítico.

Comenzó a poner en crisis la estabilidad de la representación mediante la borradura, la tachadura (gráfica sobrepuesta a la pintura), el cubrimiento (exhumar y luego volver a enterrar), la inclusión de signos como cintas negras, los colores de la bandera chilena y española, fotos y textos escritos.

Más tarde, la artista dejó a un lado el bastidor y sujetó la tela con tachuelas a una plancha de madera, en un gesto acorde con su actitud reflexiva frente a la pintura.

Elementos como la memoria, su fragilidad y su incapacidad de recomposición total han sido el hilo conductor de su producción. En este sentido, vuelve una y otra vez al pasado y revisa constantemente la memoria.

Valdés describe la pintura de Bru como “meditativa, atenta al dolor y a la muerte”. “Podemos seguirle la pista al hilo de la vida en muchísimas obras de Roser Bru, como podemos seguir su sentido de la belleza más cotidiana, la de la mesa, el pan, los frutos de la tierra”, señala Valdés.

Está casi en los 90 años y Roser Bru se niega a abandonar su rutina de artista. Todas las mañanas, plasma en la tela imágenes que se le ocurren antes de dormir, y sagradamente, todos los miércoles va al Taller 99, donde sigue creando grabados. “Estamos siempre conectados a la muerte, pero yo estoy viva y no ando pensando en ella. Estoy un poco coja, pero nada de enferma, se me siguen ocurriendo cosas”, dice la pintora catalana que esta semana inauguró en el Museo de Artes Visuales la muestra Vivir en obra, que recorre a través de 40 pinturas y grabados, su trayectoria de más de 60 años.

“Roser ha expuesto tanto y tiene un recorrido tan grande que no es fácil pesquisar su obra. Acá reunimos muchas pinturas de colecciones particulares. Será la oportunidad para reencontrarse con mucha de su obra antigua”, señala María Irene Alcalde, curadora de la exposición.

Bru llegó a los 16 años a Chile desde España, a bordo del famoso Winnipeg, huyendo de la Guerra Civil española. Marcada por el exilio que la hizo primero huir de Barcelona a Francia junto a su familia, la artista ingresó a la Escuela de Bellas Artes y de inmediato se caracterizó por una pintura políticamente comprometida. En 1947 se unió a su compatriota José Balmes, cinco años menor, quien llegó junto a ella a Chile, y los artistas Gracia Barrios, Guillermo Núñez y Juan Egenau, sentando las bases de las vanguardias locales de los años 60 y 70, marcadas por la experimentación plástica: la mancha, la tela fuera del bastidor y la inclusión de materiales no convencionales en la obra. “La muestra se divide en cuatro ejes temáticos: sus orígenes y el exilio, la cita artística, lo femenino, y la memoria y la muerte”, dice Alcalde.

Así, destacan sus obras más políticas realizadas en los años 80, donde utiliza documentos y fotografías de los detenidos desaparecidos. “Figura una obra poco vista que se llama Delación, donde se ve claramente una persona delatando a otra y también aparece la imagen de Lila Valdebenito, una detenida desaparecida que Roser incluye en muchos grabados”, dice Alcalde.

Una serie de 15 pinturas recoge su obsesión por las figuras culturales. Gabriela Mistral, Frida Kahlo, Federico García Lorca, Rimbaud y Velázquez han sido pintados por Bru. “El mundo de Roser es bien culto y refinado. Ella los llama los destinados y son personajes que como ella han estado marcados por circunstancias fuertes”, dice la curadora.

“¿Cuál ha sido el tema clave en mi trabajo? La denuncia. Trabajo mucho esa idea. Imagínate que desde niña he vivido la prohibición. Yo tenía cuatro años y tenía prohibido hablar catalán. Cuando venían los guardias civiles a mi escuela escondíamos los libros. Luego en Chile también vivimos muchas prohibiciones. No digo que todo artista tenga que denunciar, pero para mí es importante, porque pintar un ramo de flores no tiene sentido con la vida que he tenido”, dice la artista.

Fuente

Actividad:Exposición de Roser Bru
Lugar: Mavi
Dirección:José Victorino Lastarria.Plaza Mulato Gil de Castro. Santiago.Chile
Teléfono:(56-2) 638 35 02 / 664 93 37

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