Llega a Chile el último deporte extremo inventado en Estados Unidos

Tarde de jueves en el sector de patinaje del Parque Los Dominicos, en Las Condes. Unas 10 chicas escapan al frío otoñal patinando en la pista, mientras en otro costado cinco jóvenes se mueven sobre algo parecido a unos miniskate, pero uno para cada pie. Las chicas, curiosas, los observan y preguntan de qué se trata, mientras los transeúntes que salen y entran a la estación de metro colindante se paran a observarlos. “Siempre pasa esto”, dice con un dejo de orgullo Daniel Abdul-Mesih (26), uno de los primeros cultores locales del freeline, el último deporte extremo que llegó al país.

Se trata de una disciplina que hace furor en Estados Unidos, Japón, Corea y China y que fue traído al país hace seis meses por jóvenes que lo vieron en internet y encargaron los primeros freeline por la red (www.freelineskates.com). Hoy ya hay dos empresas que los importan, tiene más de 100 cultores permanentes y dos mil seguidores en Facebook.

Elementos del skate

El Freeline fue inventado en 2003 por el estudiante de la U. de San Diego, Ryan Farrelly (34), quien buscaba un mejor sistema de patinaje en nieve, en su casa de San Francisco, California. Farrelly, un fanático de los deportes extremos, partió con un prototipo de patines con cuatro ruedas en línea (similar a los roller), pero luego observó que era más práctico reducir a sólo dos la cantidad de ruedas e introducirle elementos del skate para que pudiera ser usado en calles y colinas en descenso. Dos años después ya los comercializaba en California, para luego llegar a otras ciudades de EE.UU . y el resto del mundo. En Latinoamérica aterrizaron en 2011, en Buenos Aires, la ciudad donde más se practica en la región. En Chile están siendo comercializados desde fines del año pasado por www.freelinechile.cl y www.driftskate-chile.tk.

Salomón Goldzweig, dueño de la primera empresa, cuenta que han recibido pedidos de jóvenes de Chillán, Concepción, Punta Arenas, La Serena y Arica. La mayoría tiene entre 14 y 30 años y son amantes de los deportes extremos. En Santiago los fanáticos se reúnen en el Parque de Los Reyes, Bustamante y en Los Dominicos para practicar y mostrar sus nuevas piruetas. En este último lugar se juntan especialmente los domingos en la tarde. Abdul-Mesih (26) es uno de ellos. Vio esta disciplina en Argentina, se trajo sus freeline y ahora los importa. “Andaba un día trotando por los bosques de Palermo, en Buenos Aires y vi a un grupo haciendo esto. Me los mostraron y no los dejé más”, cuenta el ingeniero informático que regresó a Chile con los freeline en la maleta y la idea de un negocio.

En YouTube

Pero no todos los compran en Chile. Muchos jóvenes han visto en YouTube esta disciplina y los han adquirido directamente desde EE.UU. Es el caso del animador de Cubox, Cristóbal Romero (19) quien dice que basta una semana para aprender a usar los freeline. De hecho, hay un formato que permite agregarle ruedas a los costados (como las bicicletas de los niños) para aprender y practicar. “Es muy entretenido. ¿Lo mejor? Que es novedoso, no se parece a nada y es un deporte extremo en el que puedes tomar curvas más cerradas”, dice. Lo mismo cree Sebastián Navarrete (16), a quien sus freeline le llegaron de regalo. “Estaba en el puerto chino de Dalián y allá todos practicaban este deporte. Me sorprendí y se los traje a mi hijo”, cuenta Jaime, padre de Sebastián, quien ahora es fanático de este juego.

Fuente

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