Lonquén / Proyecto ADN Museo de la Memoria y los Derechos Humanos

Lonquén
Exposición
/ 26 de junio al 12 de agosto

Autor: Gonzalo Díaz
Curador: Mario Navarro
Fecha: 26 de junio al 12 de agosto, 2012
Horario: 10:00 a 18:00 horas
Lugar: Sala tercer piso + paseo tercer piso

La exposición Lonquén, del artista chileno y premio nacional de artes (2003) Gonzalo Díaz, es un proyecto que repone una de las obras más emblemáticas y significativas para el arte contemporáneo chileno y latinoamericano.

Originalmente titulada Lonquén 10 años y exhibida en la Galería Ojo de Buey en Santiago en 1989, esta obra fue posteriormente exhibida en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía en Madrid en la exposición F(r)icciones: Visiones del Sur (2001) .

Lonquén hace referencia directa a la localidad del mismo nombre de la Región Metropolitana de Santiago, conocida ampliamente por el llamado Caso Lonquén, el cual corresponde al primer caso de violaciones a los derechos humanos donde se articula con claridad el concepto de Detenido Desaparecido durante el gobierno militar(1) de Augusto Pinochet.

El caso Lonquén describe el magnicidio de 15 campesinos cuyas edades fluctuaban entre los 17 y los 51 años, todos campesinos de los fundos y parcelas locales, quienes fueron fusilados y posteriormente quemados en el interior de los antiguos hornos de una mina de cal. El crimen fue cometido por carabineros de la tenencia de Isla de Maipo en los días posteriores al golpe de estado de 1973.

En 1978 y producto de una confesión hecha a un sacerdote del arzobispado de Santiago, los hechos son conocidos y corroborados por periodistas, juristas, políticos y sacerdotes quienes rápidamente ponen en conocimiento al poder judicial, el que conoce y condena el primer caso sobre violaciones a los derechos humanos por los crímenes de la dictadura.

Concepto curatorial por Mario Navarro

Concepto

A más de treinta años de los crímenes de Lonquén y a veintidos de la primera exhibición de la obra, el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos ha invitado a Gonzalo Díaz, a reponer la obra partir de mediados del año 2012.

La instalación de la obra en este museo propone un giro conceptual al trabajo, que está orientado por el establecimiento de cruces directos con el contexto general del museo y específicamente con su colección.
Reponer Lonquén en el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos implica necesariamente revisar el valor ilustrativo que pudiera tener la obra en relación al propósito del museo. Sin embargo, la obra pretende ir más allá y plantear con insistencia y con fuerza la gran deuda que en Chile existe sobre el estatus moral de la noción de detenido desaparecido. Hay en palabras de Gonzalo Díaz un espacio que “oblitera el momento terrorífico y eterno de la tortura, momento interminable que se ubica precisamente en el hueco que dejan esas palabras”. Por lo mismo, la reposición de Lonquén no tiene el objetivo de constituirse en un objeto con un estricto y estático valor histórico, por el contrario, la esencia de esta obra es su carácter extra temporal, es decir, de hablar de la historia sin tener que soportar el peso de la ubicación temporal.

En este plano, Lonquén en el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos apuesta a reponer el debate sobre el fin de la transición política, a dar mayor especificidad a la defensa de los DD.HH en Chile y sobretodo a reflexionar sobre quienes siguen esperando conocer el paradero de sus familiares detenidos desaparecidos.

Junto a lo anterior, Lonquén es, como ya se mencionó, una obra clave de la historia reciente del arte en Chile. Que a pesar de haber sido exhibida en pocas oportunidades ( una vez en Chile y una vez en España), reviste un permanente estudio por parte de la academia y la teoría del arte actual.

Finalmente, creemos que la instalación de Lonquén en el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos permitirá al público (mayoritariamente joven) ver y experienciar con mayor precisión, por un lado la permanente vinculación entre arte y política y por otro, redescubrir el valor simbólico que representa la obra para la realidad contemporánea chilena, especialmente en el terreno de la defensa de los derechos humanos.

Proyecto ADN
Exposición del 4 de julio al 19 de agosto

Autor: Máximo Corvalán-Pincheira
Fecha: 4 de julio al 19 de agosto
Horario: Martes a domingo 10:00 – 18:00 horas
Lugar: Galería de la Memoria

Esculturas lumínicas que parecen insectos o moléculas brillando en la penumbra, el sonido del agua y el zumbido invasivo de la electricidad: la intervención de Máximo Corvalán-Pincheira en la Galería de la Memoria es una propuesta experimental, que invita a reflexionar sobre los adelantos en los análisis del ADN, sobre la historia política chilena y ciertas situaciones de desastre.

“Proyecto ADN” es una intervención de Máximo Corvalán-Pincheira concebida para seducir al espectador. La propuesta situada en el Museo de la Memoria entre el 5 de julio y el 12 de agosto de 2012, está compuesta por 33 piezas escultóricas armadas con tubos fluorescentes, cables, huesos y tuberías, que brillan suspendidas sobre piletas de agua en la oscuridad. El sonido: los zumbidos eléctricos de los aparatos que de pronto lucen como un enjambre de insectos luminosos o moléculas de neón retorciéndose en un paisaje acuoso.

La obra del artista reflexiona –entre otros temas– sobre la importancia del ADN y la historia política chilena. El proyecto total se centra en la instalación hecha especialmente para la Galería de la Memoria, espacio abierto entre el Metro Quinta Normal y el Museo de la Memoria; y continúa en el Jardín Acuático, a la salida sur poniente de la institución, con un trabajo también objetual y lumínico que juega con la idea de una fuente de agua.

El interés de Corvalán-Picheira por el ADN surgió a partir de los últimos adelantos en los procesos de identificación de cuerpos, que se aplican incluso en fragmentos diminutos. El análisis nuclear del ADN ha sido clave tras la caída de las Torres Gemelas en Nueva York (2001), en el accidente del avión Casa 212 en Juan Fernández (2011) y, también en Chile, en la identificación de restos de detenidos desaparecidos.

“El ADN se ha convertido en un concepto icónico los últimos años que ha sobrepasado las áreas de la ciencia para adentrarse en otros campos como metáfora; que puede llegar a reeditar la historia, redefiniendo hitos y momentos del pasado con mayor certeza, llegando a poner en jaque los documentos que la narran, afectados por juicios, apreciaciones culturales y subjetivas. El ADN conecta además con un hecho brutal en el país, que se relaciona a mi historia personal: la entrega a los familiares de cuerpos de detenidos-desaparecidos que no correspondían. Ahora se han podido establecer identidades con casi total certeza”, explica.

La intervención de Corvalán-Pincheira juega con el impacto. Atrae, pero nos acerca al terror. Junto a la luz y los tubos de neón: los huesos y los cables que aprisionan, la energía eléctrica en contacto con el agua, los vestigios de los cuerpos; historias de desastres. Lo orgánico y lo tecnológico, lo bello y lo siniestro.

“Hace mucho tiempo que trabajo con una idea de Bruce Nauman sobre la obra de arte como un golpe, como ‘un bate en pleno rostro’. La obra debe ser una provocación. Siento que hoy es importante conmover al espectador. A un trabajo artístico le cuesta competir con el cine, la TV, la publicidad. A mí me interesa atrapar al espectador desde la entrada y desde ahí motivar la interpretación”, agrega.

Máximo Corvalán – Pincheira (1973) es Licenciado en Artes de la Universidad ARCIS y Magíster en Artes Visuales de la Universidad de Chile. Ha participado en las bienales de Shangai (2004), del Museo Nacional de Bellas Artes (2006) y de La Habana (2009). Entre sus exposiciones individuales, destacan “Proyecto EWE-03” (2003, Museo de Arte Contemporáneo), “Free Trade Ensambladura” (2005, Galería Animal – Main Gallery, California, Estados Unidos); “Bestia segura” (2005, Centro Cultural Recoleta, Buenos Aires); “DNI” (2009, Wewerka Pavillon, Münster, Alemania) y “Simulacro -1” (2011, Galería D21).

Los últimos años, el artista ha tenido intensa actividad en espacios internacionales. En 2011 volvió a exhibir en Chile, estando presente en la muestra colectiva “Chile arte extremo” de la Corporación Cultural de Las Condes, luego con la individual en D21 y, este año, hasta el 30 de junio, en la Sala CCU con “Frágil, exploraciones visuales”. Durante el segundo semestre, estará además en La Vitrina de la Defensoría Regional de Valparaíso y en una colectiva en el Museo Salvador Allende.

Museo de la Memoria y de los Derechos Humanos
Dirección: Matucana 501, Metro Quinta Normal, Santiago – Chile
Fono: (562) 597 96 00

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