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30 noviembre, 2011

Diciembre 2011/ Museo Nacional de Bellas Artes

Palolo Valdés: Diversos rastros de una misma huella.

La primera exposición individual del escultor chileno Pedro Pablo Valdés Bunster “Palolo” en el MNBA. Su obra se caracteriza por la mezcla de piedra, concreto, metal, cerámica y materiales no tradicionales. Desde el 25 de noviembre hasta el 15 de enero de 2012 en el ala Sur del primer piso.

Conocido por su trabajo en torno a la representación de toros y caballos, la producción de Pedro Pablo Valdés Bunster se caracteriza por la utilización de alambres y fierros para marcar los contornos de sus volúmenes, y por el empleo de concreto, cerámica, piedra, metal o greda para el relleno. Sus esculturas tienen en común un aspecto arcaico y la evidencia del modelado directo sobre los materiales blandos.

En forma paralela a la exposición en el MNBA, que incluye obras desconocidas del artista, se realizará una muestra en la Embajada de Chile en Bruselas, Bélgica, desde el 29 de noviembre hasta el 13 de enero.

Durante la exposición, la escultura de grandes dimensiones Enamorado Bramando que representa a un toro, se instalará en el exterior del museo.

Pedro Pablo Valdés Bunster nació en Santiago el 1 de julio de 1956. Estudió pintura en el taller de Fred Jarvis entre 1971 y 1975, en la Escuela de Arte de Viña del Mar entre 1976 y 1977 y la Escuela de Arte de la Universidad Católica de Santiago. Entre 1978 y 1980. Estudió Diseño Teatral en la Universidad de Chile.

Desde 1981 a 1983 se radicó en los Estados Unidos donde experimentó con nuevas técnicas escultóricas y materiales de fundición. Trabajó como decorador de vitrinas de prestigiosas casas comerciales. Dio clases de pintura y dibujo en The Door, centro de rehabilitación juvenil como Art Resident, organismo dependiente de Internacional Centre of Integrative Studies lo que le permitió trabajar en un taller facilitado por la institución. Expuso sus trabajos en varias ciudades, principalmente en Nueva York.

Ha participado como artista y organizador de importantes encuentros en las década de 1980 y 1990, entre ellos los Encuentros de Arte Industria y los Talleres de Escultura en acero.

Evento: Exposición Palolo Valdés (Escultura)
Lugar: Museo Nacional de Bellas Artes
Dirección: Parque Forestal S/N.Santiago, Chile
Teléfono:Mesa Central (562) 499 16 00

Matta 100 / Exposición

Con motivo de la celebración del centenario del natalicio de Roberto Matta, el MNBA exhibe su colección de obras, patrimonio de todos los chilenos. Arpilleras pintadas con tierra, látex, yeso y cal, revelan a un artista revolucionario y comprometido política y socialmente. Entre el 10 de noviembre y el 4 de marzo de 2012.

Las arpilleras junto a otras obras pertenecientes a la Colección del museo permiten vincular la obra de este creador con la historia de nuestro país y de Latinoamérica.

Matta 100, auspiciada por el Banco Santander y acogida a la Ley de Donaciones Culturales, contempla la exhibición de pinturas, grabados, dibujos, documentación aparecida en la prensa y archivos audiovisuales, además de dar a conocer por primera vez la obra Bolas de nieve, una pieza realizada en 1971 sobre terciopelo en desuso.

Un Matta revolucionario, no sólo a través de su vinculación con el movimiento surrealista, sino que principalmente a través de su compromiso social, es el perfil que se pretende develar a través de la muestra.

El director del MNBA, Milan Ivelic, explica el sentido de la exposición citando al artista: “Matta dijo en una oportunidad ´Se vive en un mundo impuesto o en un mundo sentido. El mundo impuesto es una jaula, el mundo sentido es la aventura´. No aceptó imposiciones ni quiso ser enjaulado. Vivió al margen de las convenciones establecidas, de la rutina de hacer las cosas por costumbre, convivencia o conformidad. No quería que la libertad se convirtiera en estatua, en palabras suyas. Era preciso apartarse del mundo impuesto para llegar a ser uno mismo, y así construir sentido con el fin de tomar conciencia del peligro de enajenar su autonomía”.

Por su parte, el presidente de Banco Santander Chile, Mauricio Larraín, destaca el valor de esta muestra, señalando que “desde sus inicios nuestra institución ha apoyado grandes iniciativas culturales y, por supuesto, ésta es una de ellas. La obra de Roberto Matta ha trascendido generaciones y traspasa fronteras, logrando el reconocimiento y admiración del mundo entero. Por lo mismo, en el centenario de su natalicio, Banco Santander se enorgullece de poder acercar, una vez más, sus creaciones a la comunidad”.

Matta 100 es el resultado de una investigación y levantamiento documental de las obras de la colección del MNBA y del período en que éstas fueron realizadas por el artista, liderada por la curadora Soledad Novoa. Las indagaciones siguen en curso y han permitido clarificar la datación, procedencia y otros datos de relevancia para el Museo. Esta pesquisa se realizó principalmente en archivos periodísticos y audiovisuales en los que Roberto Matta hace alusión a su compromiso con los derechos sociales. Se definió como eje de la exhibición cuatro pinturas sobre arpillera realizadas por el artista entre 1970 y 1971 en el hall del edificio del museo: El ojo del alma es una estrella roja, Mira la lucha del afuerino, La revolución debe ser roja y sabrosa como una frutilla y Le mir du coq. Elaboradas con tierra de color del MNBA y de Rapa Nui, yeso, cal y látex, la realización de estas obras coincide con la construcción de la sala subterránea que Nemesio Antúnez, su amigo, pintor y director del MNBA en ese momento, bautizara en su honor. Relacionada con esta serie figura una pieza nunca antes expuesta: Bolas de nieve, verdadero documento histórico y complemento visual de las arpilleras hecho con trozos de cortinas de terciopelo en desuso.

En este contexto, cobra especial relevancia los seis viajes documentados que el artista realizó a Chile entre 1948 a 1972, tras su partida definitiva en 1934.

“Nuestro homenaje parte de la exhibición de las obras que son propiedad del MNBA y que forman parte del patrimonio artístico de la nación, obras que están íntimamente ligadas a nuestra historia como país, y particular y significativamente, a nuestra historia como institución”, explica la curadora Soledad Novoa.

En Matta 100 el público también podrá apreciar obras emblemáticas del Museo como El día es un atentado (1942), Abrir el cubo y encontrar la vida (1969), La ajenidad (ca. 1961) y Fango original ojo con desarrolladores (1972). También se exhibe por primera vez en el MNBA la serie de grabados adquirida para su colección en 2009: Scénes Familieres (1962), Sur Matta (1970), Fog Gog Magog (1971), Les Oh! Tomobiles (1972), Hom’mere (1974), Les transesports (1977). También destacan dentro de su obra gráfica Verbo América (Matta-Parra, 1997) y las series Declaración universal derechos humanos (1984), Don Qui (1985) y Calcio (1990).

A estas obras se agregan las pertenecientes a la colección del Banco Santander, una arpillera de la colección de Manuel Santa Cruz, una serigrafía y fotografías de la galerista Carmen Waugh, sumando alrededor de 80 piezas expuestas.

Evento: Exposición Roberto Matta (Colección MNBA)
Lugar: Museo Nacional de Bellas Artes
Dirección: Parque Forestal S/N.Santiago, Chile
Teléfono:Mesa Central (562) 499 16 00

André Kertész: El doble de una vida

Cerca de doscientas imágenes que reúnen 60 años de trabajo ininterrumpido de André Kertész, afamado fotógrafo de influencia decisiva en el arte y el periodismo del siglo XX, se exhiben en el ala norte del segundo piso del Museo Nacional de Bellas Artes entre el 14 de octubre y el 31 de diciembre.

La exposición se inauguró en el marco de la Semana Francesa que organizó la Cámara de Comercio Franco-Chilena con el apoyo de la Embajada de Francia y cuenta con la gestión y producción de Verónica Besnier y Luis Weinstein.

Las obras seleccionadas pertenecen al Fondo Kertész, manejado por el museo del Jeu de Paume del Ministerio de la Cultura y de la Comunicación de Francia, institución que en 1984 recibió 100.000 negativos, 15.000 diapositivas y documentos donados por el fotógrafo.

La muestra se articula en seis períodos de su obra: Hungría (1894-1925); Francia (1925-1936); Las Distorsiones (1933); Los Estados Unidos (1936-1962); El Periodo Internacional (1963-1985) y El Color (desde mediados de la década de 1950).

André Kertész fue maestro de fotógrafos de reconocida trayectoria, como Brassaï, y tuvo un rol decisivo en la historia de la fotografía, el ámbito del fotorreportaje las agencias fotográficas (dedicadas a proveer imágenes para ilustrar la prensa) y la fotografía de autor.

Autodidacta, fue fiel a su credo: “Lo que siento, lo hago”. Jugó con diferentes movimientos como el surrealismo, el constructivismo o el humanismo, incluso, se anticipó a ellos. Su postura como fotógrafo no se puede reducir a un proyecto únicamente estético, social o moral. Kertész se aferró a su punto de vista y no renegó de él ni para satisfacer a un cliente ni para adherir a una moda.

Evento: Exposición André Kertész (fotografía)
Lugar: Museo Nacional de Bellas Artes
Dirección: Parque Forestal S/N.Santiago, Chile
Teléfono:Mesa Central (562) 499 16 00

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21 octubre, 2011

Galeria Isabel Aninat / Octubre

Galería Isabel Aninat – la más antigua del país-, nace en Santiago de Chile en 1983 con el lema “Agrandar el círculo”, comprometiéndose con las nuevas tendencias de los jóvenes autores.

Hoy, estos artistas son reconocidos en el mundo del arte dentro y fuera del país.

La galería trabaja con artistas consagrados tanto chilenos como extranjeros, dándole mayor cabida a exponentes latinoamericanos.

Destacan exposiciones como, Entrecruce Latinoamericano, Roberto Matta, Fernando De Szyszlo, Hugo Zapata, Luis Fernando Peláez, Jesús Soto, Carlos Cruz Diez, Kcho, Joan Miro (con la Fundación Miro), Arman (retrospectiva), Antonio Gaudí (en conjunto con la fundación Gaudi), Thomas Hoepker (Magnun Photos), entre otros.

En los años 80, el principal objetivo de la Galería fue unir tres mundos que en Chile estaban distanciados: el artista, la obra y el receptor.

La Galería se preocupó de crear un mercado para el arte chileno tanto en chile como en el extranjero, ya que el país vivía una época de encierro y, por ende, existía una gran necesidad de incorporarse al mundo las artes a nivel internacional.

Isabel Aninat forma su primera galería “Plástica 3” en 1982 junto a dos socias, en 1987 se independiza y crea “Plástica Nueva”.

En 1996 se traslada a un espacio cuyas instalaciones permitían acoger cómodamente las distintas propuestas del arte contemporáneo: video, instalaciones, multimedia etc.

En ese entonces toma el nombre definitivo de “Galería Isabel Aninat”. Marcando un hito en la escena plástica chilena, incentivando el desarrollo de lo que actualmente es un reconocido circuito de las artes visuales, formado por diversas galerías y centros culturales.

La Galería se ha destacado por formar grandes colecciones de arte, tanto a nivel de empresas como particulares y está constantemente asesorando en la colección de museos ya establecidos, como en proyectos de futuros museos e instituciones artísticas.

Isabel Aninat considera indispensable que la dirección de una Galería asuma la responsabilidad de la curatoría de cada una de sus muestras. Consecuente con ello la directora cuenta con el Título de Licenciada en Filosofía y Estética, y la experiencia de haber sido profesora titular universitaria en Apreciación del Arte e Historia del Arte Contemporáneo. De esta manera, la Galería crea y materializa sus propias apuestas.

En este momento…

Artista:Juan Subercaseaux
Actividad: “Diez Pinturas”
Fechas: 28 de septiembre al 25 de octubre

Juan Subercaseaux, pintor de historias y atmósferas atestas de melancolía. Sus pinturas nos recuerdan a los barrios que se han ido, al Santiago construido a escala humana donde las horas pasan en una plaza de barrio o en la esquina de un almacén. La poética del artista retrata piezas que detienen el tiempo y la luz nos invita al interiorismo de cada construcción o espacio habitado que se encuentra en el imaginario del artista. Subercaseaux construye historias imperceptibles donde lo invisible inquieta y captura al espectador.
El tiempo recobrado es la consigna de este artista que nos invita a participar de sus últimos trabajos.

Basta estar frente a una de sus pinturas para tener la certeza de que nos hallamos en la entrada de un mundo misterioso, de un espacio que se pierde en el día. El acto de entrar, es una introspección dentro de nosotros mismos y obviamente al mundo plástico del pintor. Subercaseaux es un artísta cuyo primer interés no es buscar lo inédito, sino revelar la profundidad de los enigmas latentes del subconsciente
.
Descendiente de una familia de artistas y literatos; a los 30 años tomó la decisión de aprender a pintar. En ese proceso fueron transcendentes Thomas Daskam y Ernst Fuchs con quien aprendió la antigua técnica mixta de óleo y témpera al huevo, en Reicheanu, Austria; técnica que se le atribuye su primer uso a Van Eyck.

Benjamín Lira habla de su técnica: “Subercaseaux pinta sobre madera. El formato que usa es de proporciones íntimas. Hay un ejercicio de labor técnica muy minuciosa, hay una alquimia involucrada que consiste en ir cubriendo por capas de pigmentos el dibujo ya fijado…Las escenas se ordenan como cuando se fijaron las constelaciones, con un orden secreto. Escenas que sólo la metafísica puede descifrar”

Realista, su obra se alimenta de su biografía y sus recuerdos. A través de la observación y la disciplina del dibujo construye un universo que no parece de esta realidad, sino de otra profunda y personal.

El estilo de Juan Subercaseaux, está muy influido por el romanticismo alemán del Siglo XIX y la pintura metafísica europea de principios de Siglo XX, también llamada “surrealismo figurativo”. Subercaseaux ha mostrado su obra colectiva e individualmente tanto en Chile como en el extranjero.

En esta oportunidad presentará una selección de diez pinturas de distintos formatos.

Juan Subercaseaux estructuró un conjunto de reglas y sistemas para pintar, creando su propio universo caracterizado por una atmósfera peculiar plena de luces y motivos que dan la sensación de estar frente a una realidad misteriosa e incluso metafísica. En este escenario aparecen personajes, lugares y objetos ligados a su experiencia personal, a sus propios recuerdos y sueños. Estas imágenes han sido elegidas por su carga simbólica, percibiéndose una búsqueda cuidadosa de los modelos, de la arquitectura o paisaje, en pro de una relación cercana con lo imaginado por el artista. Entre sus temáticas preferidas se encuentran paisajes urbanos y costeros protagonizados por misteriosos personajes que se imponen en su ubicación o actitud corporal dentro del cuadro.

Exposiciones individuales
1996 Juan Subercaseaux. Galería Plástica Nueva, Santiago.
2003 Juan Subercaseaux. Galeria Plástica Nueva, Santiago
2011 Juan Subercaseaux Galería Isabel Aninat, Santiago

Exposiciones Colectivas
1984 Galería Plástica Tres, Santiago.
1994 Colectiva de Arte Fantástico, Venecia Italia.
2006 Des-cubriendo Máscaras, Galería Isabel Aninat, Santiago

Artista:Constanza Gazmuri

La muestra de Constanza Gazmuri surge a partir de la unión de dos líneas de investigación que se vinculan por medio del espectador como observador activo.

La ambigüedad inicial, la construcción por capas y las relecturas que se deben efectuar, son características comunes en estas dos líneas de trabajo que se contraponen desde su visualidad pero se vinculan desde su contenido (la verosimilitud en la imagen y el cruce de lenguajes).

Por una parte, la sala subterránea contiene fotomontajes que reflejan acumulaciones caóticas, construidas mediante repeticiones de formas arquitectónicas, las cuales develan su irregularidad y la manera en que están construidas al observarlas en detalle.

Las imágenes resultantes invierten la lógica común de la percepción, reuniendo simultáneamente varios puntos de vista y diversas posiciones de la imagen en un mismo plano.

Dos de estos fotomontajes muestran estructuras modernas, retículas y habitáculos contenedores de actividad humana. Estos espacios corresponden a un lugar de trabajo (oficinas) y a un espacio cultural (Museo Guggenheim NY).

Dichas imágenes se constituyen desde su totalidad a modo de patrones geométricos , los que generan una construcción arquitectónica ficticia.

El resto de los fotomontajes corresponden a construcciones clásicas, menos rígidas y más cálidas, que surgen desde la acumulación de imágenes.

En esta sala también encontramos una video instalación titulada “Realidad Aparente”, la cual se conforma a partir de una serie de registros capturados desde diferentes azoteas de Santiago; en conjunto con una tarima que involucra al espectador con la obra de forma directa. Este video collage aborda problemáticas relativas al tiempo, al espacio urbano y a la percepción.

Por otra parte, en la sala de arriba se exhiben una serie de fotografías de paisajes rurales con atmósferas bucólicas donde abunda la neblina y la poca definición, acercándose éstas al ámbito de lo pictórico. Son imágenes estáticas pero efímeras, son terrenos inciertos y atemporales que nos transmiten la idea de viaje. Hay un transito implícito en ellas que surge desde el recorrido efectuado por un tren que va desde Cuenca a Valencia (España).

A su vez en el muro que la enfrenta visualizamos otras imágenes que comparten la misma atmosfera, estas corresponden a paisajes del sur de Chile.

Otros dos videos acompañan esta sala. Uno de ellos registrado desde un auto al pasar por el camino de entrada hacia Valdivia. En este se muestra un paisaje efímero donde las capas de video que lo conforman se mezclan y van creando nuevos territorios. En ellos domina por algunos segundos, la blanca atmósfera de la neblina para luego pasar a transparencias que revelan lentamente un paisaje que pareciera ser infinito.

El otro corresponde a un video de plano fijo grabado desde un muelle. En este registro se articula el paisaje con lo urbano como una sola unidad, lo que se da principalmente por la atmósfera brumosa presente en la imagen.

Con estos dos últimos videos, además de abordar la temática del paisaje busco generar un cuestionamiento en torno al cruce de lenguajes (fotográfico y de video) mediante el trabajo con la temporalidad en cada uno. Mi interés esta focalizado en generar un instante de duda, donde el espectador deba hacer un ejercicio de relectura y reinterpretación de lo que está viendo.

Finalmente el observador será quien gobierna su interpretación de los códigos alterados por el artista.

A fines de mes…

Artista: Guillermo Muñoz Vera

Estudia en la Universidad de Chile en una época en que el realismo era mal mirado.

Decidido a abrazar esta corriente se nutre de los maestros de fines del siglo XIX principios del XX. En 1979 emigra a Madrid.

Se dice que pertenece a la segunda generación de realistas españoles.

Dice que pinta lo que lo rodea. Primero habló de la calle, de prostitutas, drogadictos y tribus urbanas.

En los ‘90 aparecieron las naturalezas muertas, frutas, objetos y paisajes.

La clave de su obra es el manejo de la luz, “la luz que envuelve y humaniza todo lo que toca”.

El 27 de octubre, el pintor trae a Chile su visión pictórica de la colonización europea…

Guillermo Muñoz Vera (55) pasa los días con las manos en los lienzos y la cabeza en los libros de historia. Hace dos años, el pintor realista debió poner fin a su proyecto más ambicioso. La Fundación Arte y Autores Contemporáneos (Arauco), un organismo sin fines de lucro creado por él en Chinchón, pueblo medieval de España, cerró sus puertas luego de 15 años de actividad. En ella funcionaba una academia de pintura con becas de perfeccionamiento y residencia para jóvenes artistas latinoamericanos.

El golpe fue duro y vino luego de que Muñoz Vera terminara su contrato con la galería que lo representaba en EE.UU. (Gary Nader Fine Art). “Me regalaron la libertad que no quería. Ese sueldo fijo que recibía era para mantener la fundación, entonces tuve que cerrarla. Es una pena ver el lugar abandonado, un desperdicio. Ojalá alguien se interesara en la fantasía de ponerlo en marcha otra vez, yo no he podido”, dice el pintor, que hace más de 20 años fijó su residencia en España.

Autor de un retrato de los reyes de España y reconocido en el mercado internacional, Muñoz Vera -ahora recluido en su taller de Chinchón- sigue obsesionado con la pintura al óleo y su rol como educador, inquietudes que plasma en Terra Australis incógnita, una serie de 12 pinturas de gran formato que exhibirá, desde el jueves 27, en la galería Isabel Aninat. Se trata de su visión personal de la colonización europea en América, resultado de cuatro años de investigación.

“Estoy fascinado con las posibilidades que da internet de acceder a las grandes bibliotecas del mundo. La mayoría tiene todos sus documentos digitalizados y gracias a eso he podido estudiar la historia, yendo directo a los originales y desde una visión multicultural, como lo vivió España, EE.UU. e Inglaterra”, cuenta Muñoz Vera.

La idea del pintor es crear su propio sitio web, donde subirá imágenes de sus pinturas y la investigación histórica que originó cada una de ellas. “Esto apela directamente al tema de la educación pública. Es una vergüenza que en Chile aún no hayamos hecho un trabajo de digitalización decente. Mi aporte es que a través de mi pintura se conozcan los temas importantes. Por lo mismo, también sigo obsesionado con pintar como los clásicos; a través de mis cuadros, se puede conocer la verdadera pintura”, dice.

“En Chile no me quieren”

Carabelas navegando por los mares patagónicos, astrónomos medievales intentando descifrar intrincados mapas y mesones repletos de libros, globos terráqueos y telescopios antiguos , se mezclan en los nuevos lienzos de Muñoz Vera, que ya fueron exhibidos el año pasado en Forum, la nueva galería con la que trabaja el pintor, en Nueva York. “A veces pienso que no debería pagar impuestos en España, al final es EE.UU. el país que siempre me da trabajo”, dice.

Reconoce, sin embargo, que aún no supera del todo la crisis económica. “Mis obras ya no se venden como antes. Hay una franja de inversores que compraban por 60 mil euros y que ya no se arriesgan. Los entiendo. Si el dinero no sobra, yo tampoco andaría preocupándome de decorar mis paredes. Ser artista en estos tiempos es un poco ridículo”, señala.

En sus mejores años, vendía sus cuadros en cientos de miles de euros y podía acercarse a los valores de Claudio Bravo, el pintor chileno más cotizado en el extranjero, fallecido este año, y con quien siempre se le ha comparado, por perseguir los mismos cánones del realismo clásico. Muñoz Vera no niega el referente, pero aclara que nunca se sintió cercano a la personalidad de Bravo.

“Siempre me pareció habilidoso, pero muy superficial. Todos queríamos saber cómo pintaba, pero él nunca contaba. Una vez, en Madrid, logré hablar con él una hora y me ayudó harto. En realidad, es una pena que no haya dado clases, porque la idea es poder transferir los conocimientos al vecino. El prefería venderse a sí mismo, de la mañana a la noche”, dice.

Compañero de generación de Bororo, Samy Benmayor y Jorge Tacla, Muñoz Vera mantiene una relación tensa con la escena de arte local. “En la U.de Chile no me dejaban en paz con esa cuestión del realismo, siempre me torturaron por mirar a Rembrandt y Caravaggio. En Chile no me quieren, ya me trataban mal de antes y con los murales en el Metro fue peor, me machacaron intelectualmente”, dice, aludiendo a la serie de paisajes de Chile que, en 2005, pintó para la estación Metro La Moneda.

El año pasado volvió al país a visitar su Concepción natal, luego del terremoto de febrero de 2010. De regreso en España, organizó una venta de obras para donar lo recaudado a las víctimas, y con las fotos que tomó en la zona devastada se inspiró para crear nuevos cuadros. No pudo exhibirlas en ninguna galería. “Me dijeron que ya no era tiempo de pensar en tragedias y se negaron a exponer las obras”, dice. Eso sí, en la actual muestra, junto a los cuadros sobre la expansión de Europa, mostrará un lienzo de la erupción del volcán Chaitén. “Sufro del síndrome de Estocolmo, por estar más de 20 años en España, pero cada vez que me miro al espejo me acuerdo que soy chileno. Al final, todo lo que veo y lo que estudio pasa por mi visión de sureño”, concluye.

Actidades: Exposiciones
Artistas: Juan Subercaseaux,Constanza Gazmuri,Guillermo Muñoz Vera.
Lugar: Galeria de Arte Isabel Aninat
Dirección:Espoz 3100, Vitacura. Santiago, Chile
Teléfonos: (56 2) 481 98 70 / 481 98 71

20 septiembre, 2011

MAVI: La Colección

Con motivo de cumplir una década desde su fundación el Museo de Artes Visuales MAVI ha convocado a tres curadores para efectuar una revisión de la colección de cara a la producción de una exposición que celebre estos 10 años.

La propuesta se divide en dos etapas y esta primera instancia, que se abre el 5 de agosto, estará expuesta hasta fines de Septiembre. Luego se dará paso a la segunda etapa que comenzara el 5 de Octubre prolongándose hasta el 27 de Noviembre, en la cual se dedicará una sala completa a Roberto Matta como forma de celebración de su natalicio.

El equipo coordinado por la historiadora del arte Soledad Novoa está conformado por Alicia Villareal artista y curadora, Nicolas Raveau, investigador y curador, y Maria Irene Alcalde, curadora de la colección MAVI

El museo alberga una colección de arte chileno contemporáneo, fruto de un caso de coleccionismo privado que establece un particular reticulado dentro del ámbito local: los artistas seleccionados, las obras, la trayectoria de estos dentro del medio nacional conforman una red de relaciones que será revisada desde diferentes ángulos, proponiendo nuevas lecturas y también develando instancias hasta ahora de mayor reserva (colecciones adicionales).

Alicia Villareal ha centrado su mirada, según sus palabras, “en lo que rodea la colección: sus condiciones de almacenamiento y fichaje de inventario, lo que constituye una trama aparentemente insustancial, un tejido interno dotado de claves que indican el posicionamiento de las piezas dentro de un total”

Nicolas Raveau por su parte realiza una investigación que “reconstruye algunas formas de recepción y transformación de la obra de arte en la sociedad”. Su curatoría, en esta primera etapa de la muestra, esta planteada relacionando literatura y visualidad a través de la obra de Eugenio Dittborn, Carlos Altamirano, Raúl Zurita entre otros.

Finalmente estas dos propuestas se complementan con la selección de la curadora de la colección MAVI, que distingue a artistas como Nemesio Antúnez, Gracia Barrios, Matilde Pérez, Gustavo Poblete, junto con obras de Natalia Babarovic, Elisa Aguirre, Cristian Salineros y Enrique Zamudio, permitiendo una operación que vincula y da cuenta de la personal y subjetiva labor de coleccionar.

Entrevista publicada en Más Deco del 17 de Septiembre por Antonia Reyes…

Hasta el 27 de noviembre
MAVI, la colección

Nicolás Reaveau, curador. El Museo de Artes Visuales está celebrando una década con esta muestra, que se divide en dos etapas y para la que convocó a tres curadores para revisar su colección. Nicolás Raveau realizó una investigación que “reconstruye algunas formas de recepción y transformación de la obra de arte en la sociedad”.

¿Cómo resumes la línea curatorial?
Para la primera etapa (agosto-septiembre) he seleccionado algunas de las obras experimentales más relevantes desarrolladas desde los años 70 a 80 en Chile, de C. Altamirano, C. Leppe, E. Dittborn y R. Zurita. Han sido puestas en contexto a partir de sus vínculos con espacios de exhibición, documentos de arte y crítica de la época; todos procesos que anticipan, se desprenden o bien se relacionan transformando la génesis del trabajo de arte.

Principalmente busco una utilidad historiográfica dando antecedentes nuevos, que van desde lo teórico hasta la rectificación de datos y fechas. Pero además busco que tanto el especialista como el público general se lleven consigo una idea vívida de la historia.

¿Cuál es la importancia de una muestra de esta envergadura?
La muestra celebra los 10 años del museo MAVI, cuya colección incluye obras clave del arte chileno de los últimos 50 años. En esta primera etapa he decidido montar además parte de la obra que el artista J. P. Langlois exhibió originalmente en el MNBA en 1997 bajo el título de Miss. Un estudio sobre temas como los cánones de belleza, la muerte y la exterminación de una cultura por otra. Estas obras contienen mucho humor, y son de fácil llegada al público. Su materialidad es el papel encolado, que sufre un deterioro acelerado, y su exhibición es una instancia para volver a ver estas obras antes de que se destruyan por completo.

¿De qué se trata la segunda etapa, de octubre a noviembre?
Allí desarrollo una sección con pinturas de S. Benmayor, J. Dávila, B. Lira y P. Vargas, entre otros, titulada El Maquillaje del Héroe: son representaciones figurativas del cuerpo forzado, violentado y polémico por aparecer puesto en celdas, prostíbulos, saunas y hospitales. Desde esos espacios enajenados, abordo temáticas que van desde la querella política hasta la transgresión sexual y la subjetividad privada. Me interesa que esta sección apele a nuestro derecho a ser hoy individuos libres, con derecho a protestar y a vivir sin temor.

Actividad: Mavi, La Colección
Curadores: María Irene Alcalde, Nicolás Raveau, Alicia Villarreal.
Fecha: 5 de agosto – 27 de noviembre 2011.
Lugar: MAVI, Museo Artes Visuales (Chile)
Dirección: José Victorino Lastarria. Plaza Mulato Gil de Castro. Santiago, Chile
Teléfonos:(56-2) 638 35 02 / 664 93 37

5 septiembre, 2011

Los museos secretos del centro de Santiago

Las casas matrices de los bancos del casco antiguo de la capital guardan valiosas colecciones de arte. Son pinacotecas privadas que incluyen obras de Roberto Matta, Pedro Lira y Juan Francisco González.

Es el telón de fondo de todas las altas autoridades que vistan el Palacio de La Moneda. Cada presidente extranjero, rey o empresario que se reúne con el Presidente en la casa del gobierno, se fotografía siempre con la misma imagen detrás: el cuadro El espejo de Cronos, de Roberto Matta, pintado en 1981. Se exhibe en el Salón Azul, el lugar donde se realizan las reuniones privadas más importantes.

Es una pintura monumental. Mide 3,13 metros de alto y 4,25 metros de ancho y originalmente estaba tasada en un millón de dólares. Aunque es parte del paisaje habitual de quienes transitan por el palacio, muchos desconocen que la obra no pertenece a La Moneda: es propiedad de BancoEstado, que se la compró directamente a Matta.

Durante años fue apreciada por miles de santiaguinos, ya que desde diciembre de 1996 estuvo instalada en el hall del primer piso de la casa matriz de la empresa -ubicada en la esquina de la Alameda con Morandé-, donde hay cajas de atención de público. De hecho, Matta quería que la obra estuviera en un lugar donde pudiera ser vista por muchas personas. Sin embargo, el cuadro salió de ahí en abril de 2001, fecha en que fue prestado en comodato a La Moneda, durante el sexenio de Ricardo Lagos. No tiene fecha de regreso y el contrato se ha prorrogado al menos dos veces.

Pese a que El espejo de Cronos ya no está en el banco, la empresa tiene otras obras de arte que están repartidas por las distintas oficinas de su edificio corporativo. Ocurre lo mismo en varios de los otros bancos, sobre todo en los más antiguos. Al interior de sus casas matrices, en el centro de Santiago, estas compañías poseen valiosas colecciones de pintura.

Cuadros de Roberto Matta, Pedro Lira, Juan Francisco González, Roser Bru, Alberto Gordon, Nemesio Antúnez y de cientos de autores más sirven de fondo para las reuniones de directorio de los bancos más importantes del país y de encuentros en donde se deciden grandes fusiones. Son una especie de museos ocultos y que en conjunto conforman uno de los secretos mejor guardados de la capital.

En el piso 20 del edificio corporativo del Banco Santander, en la calle Bandera, tiene su oficina el presidente de la compañía, Mauricio Larraín. En el elegante despacho, detrás del escritorio, hay un óleo de Ernesto Charton de Treville, pintor francés del siglo XIX radicado en Valparaíso. Es una de las pinturas más valiosas de una colección de cerca de cien piezas que pertenecen al banco.

El conjunto se fue conformando con las distintas fusiones que ha tenido la empresa. Hay cuadros que venían de los bancos Español, del Trabajo, O’Higgins y, sobre todo, del Santiago. En su casa matriz, que estaba en la esquina de Agustinas con Bandera, este último banco, haciendo honor a su nombre, poseía una gran cantidad de cuadros que retratan diversos lugares y épocas de Santiago. Entre ellas se cuentan una vista desde Peñalolén de Alejandro Cicarelli y otra desde el cerro San Cristóbal, pintada por Pedro Lira.

Sin embargo, una de las joyas de la casa matriz del Santander son tres cuadros de Matta, los que pertenecían a la colección del Banco Santiago. Se exhiben en un pasillo en el que están los comedores de los gerentes y están custodiados por dos esculturas de Juan Egenau.

La pinacoteca de la casa matriz del Banco de Chile, en Ahumada con Agustinas, es más tradicional. Está compuesta por cerca de 300 obras y, según Fernando Morelli, jefe del Departamento de Relaciones con Accionistas, tiene orígenes diversos. Las más importantes están en el comedor, donde se reúne la mesa directiva. Sus integrantes almuerzan apreciando cuadros de artistas nacionales como Juan Francisco González, Pedro Lira, Gonzalo Cienfuegos y Onofre Jarpa.

Al interior del edificio, el banco posee también un pequeño museo en el que se exhibe una colección de monedas y billetes, además de objetos y fotografías de los primeros años de la empresa. Pese a que es privado, desde junio de este año está abierto para delegaciones de cursos de enseñanza básica.

Una de las pinacotecas más diversas es la del BBVA. Se armó con las colecciones de los distintos bancos que dieron origen a la compañía: Nacional, Exterior de España, Hipotecario de Valparaíso, entre otros. Algunas provienen de España y son, sobre todo, óleos de artistas modernos que eran convocados a concursos para alhajar las sucursales de los bancos que formaron el BBVA.

Sin embargo, la mayor parte de sus 80 obras son de autores chilenos. El gerente de Comunicaciones del banco, Renzo Poggione, asegura que entre las más valiosas están tres de Arturo Gordon, que se exhiben en el comedor, donde se reúnen los directores, y otras de Juan Francisco González. También hay cuadros de artistas contemporáneos, como Bororo, Roser Bru y Mario Toral. “Esos fueron comprados, pero desde los años 70 prácticamente no se adquieren nuevas obras”, aclara Poggione.

Toda esta colección estuvo hasta hace algunos años en la casa matriz del banco, un edificio de la calle Huérfanos que fue proyectado a comienzos del siglo XX por el arquitecto Ricardo Larraín Bravo para la Caja de Crédito Hipotecario. Sin embargo, hoy se exhiben en las distintas oficinas de su edificio corporativo, en Providencia. De todos modos, en el inmueble del centro aún se conservan los murales de gran formato que Pedro Subercaseaux pintó en varias de sus paredes. Los hizo justo antes de entrar a la Abadía de Wight, en Inglaterra, para hacerse fraile.

Sin duda, la pinacoteca bancaria más importante es la del Banco Central. Según la jefa del Departamento de Extensión, Carolina Besa, es la tercera colección pública más importante después de las del Museo de Bellas Artes y del Museo Histórico Nacional.

Son más de 300 obras que, en su mayoría, fueron adquiridas tras la crisis bancaria de 1982. “La colección se acrecentó con los cerca de 220 cuadros que los bancos Hipotecario, de Talca y Unidad de Fomento dieron en parte de pago por la deuda subordinada. Pese a que se formó de forma circunstancial, es una colección bastante coherente”, cuenta Besa.

La mayoría está en el edificio antiguo, en la calle Agustinas. La oficina que exhibe más obras es la del presidente del Banco Central, José de Gregorio, en cuyas paredes cuelgan 11 pinturas de Pedro Lira, Orrego Luco, Juan Francisco González y otros autores clásicos chilenos. En cantidad, le siguen los despachos de los consejeros y los gerentes.

De todos modos, lo más parecido a una galería que hay en el banco es la Sala Pedro Lira, que es un salón de reuniones que está alhajado con 11 pinturas de este reconocido artista. Cada año se abre al público durante el Día del Patrimonio y se convierte en uno de los principales atractivos de los santiaguinos que visitan el lugar y en el otro gran tesoro del Banco Central.

* Pintores de Chile

Fuente

2 agosto, 2011

Bellas Artes exhibe las obras desconocidas de su colección chilena

Corre 1842 en Chile y para el pequeño circuito de arte local parece inevitable y necesaria la formación de una Academia de Pintura con todas sus reglas. Es entonces que el gobierno de Manuel Bulnes hace una jugada inesperada y pone sus fichas en un joven talento: Antonio Gana se convierte en el primer artista becado en París. La idea es que al terminar sus estudios vuelva a Chile y se ponga al frente de la futura institución. Todo falló.

Los fríos europeos y la vida paupérrima, debido al escaso dinero de la beca, hacen que Gana enferme de tuberculosis y muera en el barco de regreso a Chile. Tenía 23 años. Su nombre se convirtió en leyenda y sólo dos de sus obras sobrevivieron. Una de ellas, nunca antes expuesta, protagoniza ahora la exposición Diecinueveinte, con la que el Museo de Bellas Artes renueva su colección permanente bajo la mirada de la curadora Soledad Novoa. “El eje de la muestra es la Academia y cómo algunos pintores adscribieron a ella y otros la rechazaron por completo. Además, quise poner en tensión grandes obras con otras más desconocidas de los mismos autores”, dice Novoa.

Una revisión a las obras de la Colección de pintura chilena del MNBA desde el punto de vista cronológico, historiográfico, generacional y autoral ofrece la Exhibición Permanente, curada por la académica Soledad Novoa Donoso en el ala sur del segundo piso del MNBA. A través de esta selección se pueden apreciar nuevamente obras emblemáticas del MNBA.

Así, está Pedro Lira con el clásico cuadro La carta y al mismo tiempo, El niño enfermo, lienzo con el cual el pintor se acercó al retrato social y a los paradigmas modernos de la Generación del 13. En la misma línea se encuentra La perla del mercader, obra ícono de Alfredo Valenzuela Puelma, junto a Flores japonesas, donde el pintor rompe la composición tradicional y pinta un florero a ras de suelo, y de fondo se ven los detalles de bastidores y de lo que sería su propio taller.

A la pintura de Antonio Gana se le suman otras reivindicaciones, como las mujeres que a fines del siglo XIX pintaron a la par de los grandes maestros: Luisa Lastarria, las hermanas Mira y Celia Castro. “Figuraron en los salones de pintura y ganaron premios, pero a la hora de escribir la historia en los libros fueron olvidadas y consideradas sólo como aficionadas”, dice la curadora.

Clara Filleul es un caso emblemático de la mala memoria que sufre el arte local. La artista llegó de Francia acompañando a Raymond Monvoisin, quien tendría gran éxito como retratista de la sociedad criolla, logrando instaurar un taller que funcionó como una verdadera industria de pintura. La alta demanda hizo que el francés se hiciese ayudar por Filleul para terminar sus obras. “Se dice que fueron amantes y que muchas veces Monvoisin esbozaba las figuras y Filleul las terminaba. Incluso en Lima hay obras firmadas por los dos. Acá expondremos retratos hechos por ella”, señala Novoa.

La muestra incluye obras de Rugendas, Arturo Gordon, José Gil de Castro, el grupo Montparnasse y Virginio Arias, más conocido por sus esculturas. El recorrido salta al siglo XX, con obras experimentales de Guillermo Núñez, uno de los primeros en incluir serigrafía en la tela, del geométrico Ramón Vergara Grez y del surrealista Roberto Matta, quien rompería todos los esquemas del academicismo local y mundial.

Museo Nacional de Bellas Artes
Dirección: Parque Forestal S/N. – Casilla 3209 Santiago, Chile
Días y horario: Martes a Domingo, de 10 a 18:50 hrs.
Martes a Sábado: $600 adultos / $300 est. Y 3° edad.
Domingos: entrada liberada

2 junio, 2011

Estas de paseo pero te interesa el Arte Moderno,Cómo y dónde comprarlo?

Qué, dónde y cuándo son las interrogantes que muchos se plantean a la hora de adquirir una pintura, un grabado o una escultura. El coleccionismo está entrando lentamente en nuestro país y cada vez son más los interesados en poseer una pieza contemporánea. Aquí, los esenciales para saber cómo invertir en este apasionante mundo sin gastar demasiado.

1. El circuito Vitacura
Actualmente existen en Chile muchos caminos para adquirir piezas de arte contemporáneo, variadas ofertas y alternativas para todos los gustos y presupuestos. La primera opción, y también la más conocida, es acudir a las galerías ubicadas en Vitacura, especialmente en el sector de Alonso de Córdova. Si bien estos espacios se han caracterizado por ofrecer obras de artistas más clásicos y tradicionales –Gonzalo Cienfuegos, Bororo, Pablo Domínguez o Carmen Aldunate– hay algunos que cuentan con opciones más contemporáneas que vale la pena considerar.

Un ejemplo es la galería Patricia Ready. Hace un tiempo inauguró un espacio de exhibición más grande y pensado principalmente para el arte actual. Tal como explica su dueña, se diseñaron salas amplias y con toda la altura necesaria para poder presentar instalaciones de gran formato y propuestas de artes visuales que hasta ese minuto sólo se exponían en museos. Y junto a ello se renovó también la cartera de artistas y se incorporaron jóvenes talentos, como Cristóbal Lehyt, Catalina Prado, Salvador Amenábar, Margarita Dittborn, Cecilia Avendaño y Felipe Cusicanqui.

Otra galería que ha tratado de seguir esa senda es Artespacio. Sus directoras, María Elena Comandari y Rosita Lira, están conscientes de la relevancia del arte contemporáneo y permanentemente están incorporando a nuevos creativos –muchos, recién egresados de la universidad– con el objetivo de revitalizar su plaza de exhibición. Además de la tarea de difusión, también tienen presente la importancia de incentivar al público al coleccionismo y para eso organizan ventas especiales que hagan más fácil la compra de una obra. La más importante es una venta de taller que realizan todos los años durante noviembre y diciembre y que incluye rebajas entre de 10% y 15%. “Así como el arte ha evolucionado y cada vez hay más propuestas vanguardistas, los compradores también lo han hecho. Hoy los jóvenes son muy buenos clientes, especialmente los recién casados y los profesionales que ya trabajan. Están interesados en el arte contemporáneo, saben y se atreven a comprar. Cuando lo hacen, siempre vuelven por una nueva obra. Así empiezan su pequeña colección”, explica Comandari.

La galería Patricia Ready sigue una estrategia de venta parecida y cada cierto tiempo hace ferias especiales, sobre todo para Navidad, en las que ofrece trabajos de artistas emergentes, como Germán Tagle, Ismael Frigerio, Teresa Gacitúa, Ximena Mandiola y Cristián Abelli, hasta con un 40% de descuento. La galería Animal fue una de las primeras que se instalaron con el objetivo de exhibir arte de vanguardia, y hoy es posible encontrar ahí obras de las más diversas disciplinas: fotografías de Patrick Hamilton, trasparencias en cajas de luz de Alfredo Jaar, dibujos de Mónica Bengoa y técnicas mixtas de Carlos Leppe, entre otras. Además, hace tres años creó el proyecto Sala CERO, un lugar destinado a los artistas más nuevos y que pretende ayudar a conformar una escena artística renovada.

Otra opción es la de galería Artium. Definida por su directora, Luz Barros, como “maximalista”, cuenta con una oferta mucho más amplia de obras, pensada para todos los gustos y realidades. Si bien incluye arte contemporáneo, su fuerte se basa en trabajos de disciplinas tradicionales como pintura, grabado, dibujo y todo tipo de obras gráfi – cas, además de escultura. “Nuestro objetivo es acercar el arte a la gente. Por eso hemos desarrollado proyectos en centros comerciales y espacios públicos; hacemos ventas con descuentos especiales que van desde un 25% a un 60% del precio de lista. Hay una gran diversidad de precios, desde 80.000 pesos hasta 60 mil dólares, de artistas como Matilde Pérez, Carmen Aldunate, Omar Gatica, Roberto Matta e internacionales como el húngaro cinético Víctor Vasarely y el venezolano Carlos Cruz-Diez”, explica Barros.

No puede dejar de visitarse la galería Isabel Aninat, que ofrece una buena colección de latinoamericanos, así como A.M.S. Marlborough, que cuenta con un programa de colaboración con el círculo de galerías Marlborough en el mundo –en Estados Unidos, Inglaterra, España y Mónaco–, lo que le ha permitido un constante intercambio de artistas consagrados. También es una excelente opción La Sala, la primera en apostar por el arte joven en Chile y que acaba de renovar completamente su espacio.

2. La escena alternativa
Die Ecke fue uno de los primeros ámbitos que dieron vida al fenómeno del “nuevo galerismo”– cuyo fuerte no son las pinturas o los grabados, sino los objetos instalativos y las puestas en escena que incluyen desde luces de neón hasta videos– y que apostó por buscar nuevos públicos, instalarse en otras comunas y ofrecer una propuesta diferente a la de las galerías más tradicionales. “Nosotros exhibimos trabajos de profesionales entre de 30 y 40 años que cuentan con una carrera consolidada y que viven entre Chile y en el extranjero. Representamos a los futuros Alfredo Jaar, Mario Toral, Carmen Aldunate, jóvenes con talento, que hoy venden sus piezas a precios bajos, desde 250.000 pesos, pero que en unos años más llegarán a valer varios millones”, predice su dueño, Paul Birke. Aquí se pueden encontrar esculturas con dátiles de fieltro de Johanna Unzueta, piezas talladas en carbón de Alejandra Prieto o un bolso-cartera tejido con hule de Catalina Bauer, además de fotografías de Francisca Benítez, dibujos de Rodrigo Canala y volúmenes hechos con azúcar, maicena y gelatina, de Tomás Rivas.

La galería AFA –emplazada en Santiago centro, muy cerca de la Plaza de Armas– fue el primer espacio que se abrió en Chile dedicado 100% a la fotografía. A seis años de su inauguración, ha ido sumando otras disciplinas como instalaciones, objetos de uso electrónico y esculturas “performáticas”. Exhiben y venden trabajos de los fotógrafos Sachiyo Nishimura, Paz Errázuriz, Cristóbal Palma y Martin Parr, además de Alvaro Oyarzún, Joaquín Cociña, Josefina Guilisasti, Matilde Marín e Ignacio Gumucio. “Creo que el chileno necesita que se le explique sobre arte. Es tímido y le da vergüenza preguntar, para no quedar como ignorante. Hay muchos que no se atreven a entrar a las galerías y sienten que son espacios intimidantes y sólo para expertos. No es así y por lo mismo, junto a mi socia, Elodie Fulton, buscamos incentivar al público. Atendemos personalmente, hacemos un tour por el lugar, explicamos por qué elegimos a esos artistas y tratamos de despertar la curiosidad. Sólo así querrán comprar y comenzar una colección”, explica la directora Irene Abujatum. Y en cuanto a los precios de las obras van desde 250.000 pesos hasta los 5 millones.

Como explica el dueño de la galería stuArt, Francisco Stuardo, comprar una obra es un proceso especial que no se hace en cinco minutos. “No hay obligación de llenar una pared con un cuadro porque sí y de manera rápida. Hay que darse el tiempo y tomarlo como un gusto, no comprar arte por arte o para que combine. Hay que ir dos o tres veces a la galería, enamorarse de la obra y convencerse de que es la correcta”. stuArt, situada en Pedro de Valdivia, tiene 7 años de vida y se caracteriza por vender trabajos modernistas, de los años 60 y 70, constructivistas y también piezas más actuales. Se pueden encontrar serigrafías de Eugenio Dittborn por 300.000 pesos, series de Andrés Vio a 300.000 pesos y grabados de Matilde Pérez, obras de Francisco Smythe y posters de Christo & Jeanne Claude a 600.000 pesos.

3. Las ferias
Una opción que gana adeptos son las ferias especializadas. Ch.ACO presentará en septiembre su tercera versión y espera alcanzar las 50 mil visitas. “Ch.ACO ha ayudado a que muchos chilenos pierdan el miedo a mirar arte, a preguntar su precio y también a descubrir que hay alternativas para todos los bolsillos. En las ferias se dan mayor oferta y variedad, porque hay muchos espacios de exhibición que se las juegan con propuestas innovadoras y con ello los asistentes logran hacerse una idea global de lo que está pasando en el escenario artístico”, explica Irene Abujatum, una de las organizadoras.

El Bazar ED, que cada año en noviembre se abre en el Centro Cívico de Vitacura, es otra feria que vale la pena conocer. Galerías consagradas y otras más emergentes dan cuenta de diversas propuestas contemporáneas. En 2010 participaron Galería Barros y Arte Carolina Ortiz con obras de Ignacio Gana y Catalina Abbott, entre otros. También es imperdible ArteBA, en Buenos Aires, la más importante de Latinoamérica. Este año presentará su versión número 20, con la participación de galerías y artistas chilenos.

4. Internet
Las galerías virtuales son otra forma de acercarse al arte. De fácil y rápido acceso, este sistema de compra por Internet permite que los interesados puedan “vitrinear”, informarse y cotizar precios sin la presión de tener que enfrentarse físicamente a un vendedor. El proyecto EnredARTE –formado por los empresarios Gonzalo Pérez-Cotapos, Denise Puffe y Dianella Rossi– es uno de los portales más reconocidos, con el gran plus de ofrecer trabajos a muy buenos precios. Por ejemplo, serigrafías de Andy Warhol a sólo 900.000 pesos y de Roy Lichtenstein a 1.300.000 pesos. También cuentan con una colección de obras de Roberto Matta que va desde los 960.000 pesos y trabajos de artistas emergentes, desde 80.000 pesos.

Otro ejemplo es el espacio Kunst.cl. Creado por Carmen Momberg hace más de un año, surgió como una alternativa al coleccionismo convencional, con venta a través de su sitio web y también en su showroom, donde se pueden ver en vivo las obras. “Yo busco solucionarle la vida a la gente, a los que no tienen tiempo o se complican con los horarios de las galerías. Ofrezco un servicio diferente, que incluye despacho a regiones y el extranjero, servicio de marcos, asesorías, restauraciones y más. El cliente es el jefe”, define. Funciona con un catálogo de 15 artistas con diversidad curatorial en permanente renovación. Entre ellos está José Santos Guerra, con obras disponibles desde 150.000 pesos y Guillermo Núñez, con papeles desde 300.000 pesos. Además, organiza ventas de taller cada mes y en diciembre prepara una venta especial en la que se exponen las obras de todos los artistas con precios rebajados.

Desde hace sólo unos meses la galería Moro –que por mucho tiempo funcionó en la calle Merced– se transformó en un espacio virtual, pero con una estrategia de venta distinta. Su dueño, Juan Pablo Moro, decidió renovar su propuesta y hoy trabaja con 8 artistas –Arturo Duclós, Víctor Castillo, Magdalena Atria, César Gabler, María Eugenia Villaseca, Ingrid Wildi, Juan Castillo y Juan Céspedes–, en proyectos no tradicionales y carreras en el extranjero. Su misión es organizar visitas a los talleres con un grupo acotado de coleccionistas e interesados, mostrarles el trabajo de cada artista y que éstos mismos expliquen sus temáticas. “Opté por ellos porque sé que van a trascender; sus obras tienen contenido. El arte decorativo pasa de moda rápido, el buen arte, como el que yo ofrezco, sigue motivando después de años”. Y a la hora de comprar una pieza, Moro recomienda: “hay que enfrentarse directamente con la obra, no sirve mirarla sólo en una pantalla de computador, porque los colores cambian. Hay que enamorarse en vivo. Luego hay que saber quién es el que está detrás de la creación, conocer su carrera, si es consagrado o no, si ha expuesto afuera, si ha ganado premios o becas, porque esos atributos determinarán el valor de la obra. Y ahí entra la labor del galerista, porque es el encargado de ayudar al interesado a que sepa más sobre el autor, a valorarlo y a elegir”.

5. Los artistas en alza
El Banco Mundial está permanentemente comprando arte latinoamericano como parte de su colección. Entre los chilenos elegidos recientemente están Alvaro Oyarzún, Ana Catalina Vicuña, Catalina Swinburn, Catalina Mena, Consuelo Levine, Ignacio Gumucio, Josefina Guilisasti, Nicolás Rupcich, Sachiyo Nishimura, Sebastián Mahaluf y Teresa Aninat. Una lista que sirve como referente a la hora de comprar una pieza contemporánea. A ellos se pueden sumar otros como César Gabler, Iván y Mario Navarro, Víctor Castillo, Mónica Bengoa, Bruna Truffa, Alejandra Prieto, Alfredo Jaar, Patrick Hamilton, Ignacio Gumucio, Francisca García, Tomás Rivas, Carolina Saquel, Claudia del Fierro y Camilo Yáñez. Muchos cuentan con página web o blog donde se pueden ver sus trabajos y también contactar para ver la alternativa de compra.

6. Remates y talleres
Una fórmula que permite encontrar buenos precios es ir directamente hasta los talleres de los artistas, que cada cierto tiempo hacen ventas abiertas al público. La calle Salvador Donoso, en Bellavista, es un buen dato. Ahí se encuentra una serie de talleres de pintores, escultores, ceramistas, orfebres, grabadores, diseñadores, mueblistas y restauradores que permanentemente invitan a conocer y comprar sus obras. También están los remates y las ventas solidarias. La galería Artespacio ha organizado varias veces subastas en alianza con Un techo para Chile y durante el Bazar ED también se realizan remates cuyas ganancias van a una institución benéfica.

Galerias,direcciones y links.
Galería Artespacio: Alonso de Córdova 2600, piso 1 y 2,
Galería Patricia Ready, Espoz 3125.
Galería Artium, Alonso de Córdova 3102.
Galería Die Ecke, José Manuel Infante 1208.
Galería AFA, Pasaje Phillips 16, depto. 16-A, 2º piso.
Galería Stuart, Pedro de Valdivia 0180.
Galería Isabel Aninat, Espoz 3100.
Galería Florencia Loewenthal, Avarez Condarco 934, Providencia.
Galería A.M.S. Marlborough, Avenida Nueva Costanera 3723.
Galería La Sala, Alonso de Córdova 2700.
Galería Arte Carolina Ortiz, Francisco de Aguirre 4496.
Galería Barros, Nueva Costanera 4010, local 1.
www.kunst.cl
www.galeriaenredarte.cl
www.galeriamoro.cl
www.arteba.com

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